20 agosto 2011

Joaquín Sabina en el festival solidario de El Bosque

Joaquín Sabina participó el pasado fin de semana en el Festival Solidario celebrado en El Bosque, recitando emotivos poemas, con uno de los cuales homenajeó a Juan López Atero "Güito", fundador de la ONG Apadrina2, que reunió a un gran número de artistas y público.
Su aportación solidaria tuvo una altura dialéctica, sensible y erudita, digna de los grandes genios, ésos que se escriben con letras de oro para el recuerdo perpetuo: “Ya quisiera uno haber venido a El Bosque en circunstancias más festivas, pero lo primero que me han dicho es que no use palabras fúnebres, porque el homenajeado "Güito" era todo alegría y vitalidad. Yo no lo conocí, pero conocía su madre, que fue mi primer amor. En los últimos 42 años, la he visto tres o cuatro veces, pero hace tres meses me llamó Juan José Téllez para decirme que "Chispas" tenía a un hijo malito, que la llamara. La llamé y pasé uno de los momentos peores de mi vida porque acababan de enterrarlo y he estado sin curarme de esa sensación tiempo hasta que el otro día hablé con ella porque quería que yo viniese a El Bosque y uno, que ha sido siempre un horrible novio, un mal marido y un padre regular, se precia de haber sido siempre un buen amigo de los amigos que lo merecen. Por eso estoy aquí en El Bosque. De "Güito" yo no sabía nada, conocía a sus dos guapas hermanas, tan guapas como su madre, que es verdad que era la más guapa de Andalucía. Yo entonces no conocía Andalucía y es verdad que era la más guapa de mi Úbeda natal. Luego fue la más guapa del firmamento… Sobre aquellos años, el otro día rebuscando entre mis papeles, encontré una cosa:

Por los cerros de Úbeda anduve el otro día
de vuelta a los zaguanes azules de mi infancia,
los olivos bordaban su antigua geometría,
el tiempo es un exilio más cruel que la distancia.

Escarbé en los desvanes de los viejos baúles
buscando en dobles fondos el eco de una brasa,
los años apolillan los besos y los tules,
ninguna edad es buena para volver a casa.

Con su trabajo sucio las uñas del olvido
se ensañan con el luto del alma trashumante,
de todo lo ganado, de todo lo perdido,
apenas sobrevive la sombra de un instante.

Aquí nací; sin bici ni perro que me ladre
dejé en los soportales la huella de mi canto.
Aquí, ya en otro siglo, las hijas de las madres
que amé tanto me besan como se besa a un santo.

Yo iba a los salesianos, ella a las carmelitas,
calcetinitos blancos y babi azul marino,
la tarde que me dijo que sí la margarita
estrené un corazón fluvial y ultramarino.

Arrecia el vendaval de hojas de calendario,
la luna es un semáforo de carne de membrillo,
esta noche me espera Madrid, otro escenario
y tres generaciones del rosa al amarillo.

Esto que acabo de leer estaba escrito hace tiempo. Esta tarde, a toda prisa, he tratado de escribir algo nuevo para hoy. Porque, claro, "Chispas" no se llamaba "Chispas", se llama Virtudes, que hay que ver y "Güito" tampoco se llama "Güito", pero ya se va a llamar siempre "Güito". Y lo que yo no sabía, es que iba a enseñarme algo hoy. Por ejemplo, yo, mi último amor y espero que el definitivo, es una peruana, muy guapa, con la que duermo todas las noches y voy al Perú, al menos dos veces al año. Nos podríamos haber cruzado "Güito" y yo, pero no sucedió. Y yo siempre pensé que podía hacer algo por el Perú. "Güito" me ha enseñado esta noche lo que hay que hacer:

Te comías la vida,
me han contado que eras guapo, feliz y presumido,
podríamos habernos conocido,
si la sangre no hubiera madrugado.

Tu memoria civil me ha sublevado,
Fantasmas de un pasado desteñido
que esta noche en El Bosque se han reunido
Para seguir teniéndote a su lado.

Mi corazón quzqueño y salesiano, se hace trizas
con cada peruano sin cebiche, catón ni pulgarcito,
tu legado está en manos, no lo dudes,
de la madre de todas las Virtudes, nuestra "Chispas"
tan huérfana de "Güito".
… Muchas gracias”

FUENTE: Ciudad Sabina / Antonio Cózar

17 agosto 2011

Milonga/Oliverio Girondo

Sobre las mesas,
botellas decapitadas de «champagne» con corbatas blancas de payaso,
baldes de níquel que trasuntan enflaquecidos brazos y espaldas de «cocottes»
El bandoneón canta con esperezos de gusano baboso,
contradice el pelo rojo de la alfombra,
imana los pezones, los pubis y la punta de los zapatos.
Machos que se quiebran en corte ritual, la cabeza hundida entre los hombros,
la jeta hinchada de palabras soeces.
Hembras con las ancas nerviosas,
un poquito de espuma en las axilas y los ojos demasiado aceitados.
De pronto se oye un fracaso de cristales.
Las mesas dan un corcovo y pegan cuatro patadas en el aire.
Un enorme espejo se derrumba con las columnas y la gente que tenía dentro;
mientras en un oleaje de brazos y de espaldas estallan las trompadas,
como una rueda de cohetes de bengala.
Junto con el vigilante, entra la aurora vestida de violeta.

Oliverio Girondo
(Buenos Aires, 17 de agosto de 1891 - Buenos Aires, 24 de enero de 1967)

12 agosto 2011

Francisco Solano López

Francisco Solano López, el dibujante de historietas que inmortalizó el personaje de El Eternauta creado por Héctor Germán Oesterheld.
Buenos Aires, 1981 - Buenos Aires 12 de agosto de 2011

La carrera de Solano López comienza en 1953, donde trabaja en la Editorial Columba con el guionista Roger Plá para realizar Perico y Guillermina.

Su dupla con el guionista Héctor Germán Oesterheld comienza en 1955, al reemplazar a Campani en la serie Bull Rocket de la revista Misterix. Formó parte de la Editorial Frontera desde el principio, y siempre con guiones de Oesterheld trabajó en las series Joe Zonda y Rul de la Luna para la revista Frontera, Rolo el marciano adoptivo para Hora Cero, más numerosos episodios de Ernie Pike y El cuaderno Rojo.

En la editorial Oesterheld se ponía de acuerdo con los dibujantes acerca de las historietas en las que trabajaban. Solano López pidió trabajar en una serie de ciencia ficción pero con un tono más realista que sus trabajos anteriores. Esto llevó a la publicación de El Eternauta, que aunque presenta elementos del género como las invasiones extraterrestres o armamentos fantásticos, no pone el acento en éstos sino en las reacciones de personas comunes ante la tragedia descrita. La serie se comenzó a publicar en Hora Cero semanal el 4 de septiembre de 1957, y se extendió hasta el número 106, dos años después. Esta historieta fue reeditada en numerosas ocasiones a lo largo del tiempo, e incluso Oesterheld la recreó más adelante con Alberto Breccia.
Se mudó a Europa entre 1963 y 1968, en donde trabajó para la editorial Fleetway en Galaxus, Kelly Ojo Mágico, Adam Eterno, Profesor Kraken, etc. Luego regresó al país y volvió a trabajar para Columba.

El éxito de las reediciones de El Eternauta lo reunió de nuevo con Oesterheld en 1976 para realizar El Eternauta II, para la revista Skorpio. Oesterheld en este entonces era militante de los Montoneros, y trasladó sus ideas a la situación de la historieta. Este trabajo llevó a la desaparición de Oesterheld durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional que gobernaba el país en ese entonces.

En 1976 comenzó también a colaborar con Ricardo Barreiro, con quien produjo Slot Barr.

El clima político del país lo hace emigrar a España, en donde produce "Ana" e "Historias Tristes".

En 1980 dibuja la serie bélica Aguila Negra, con guión de Ray Collins, para Nippur Magnum de Columba; y en Superhumor publica Calle Corrientes con guión de Guillermo Saccomano. También creó Evaristo, una versión en historieta del entonces célebre comisario Evaristo Meneses.

Luego se muda a Río de Janeiro y trabaja a distancia para editoriales estadounidenses, lo cual continúa al regresar a Buenos Aires. Abarca diversos géneros, y comienza a trabajar con Pablo Maiztegui, quien firma como "Pol".

Junto a dicho guionista vuelve a realizar El Eternauta en 1997, con la historia "El Mundo Arrepentido". Situada luego del final de la primera, está situada en uno de los incontables viajes que el protagonista asegura haber realizado antes de aparecer ante el guionista ante quien relató su historia. Fue publicada en la revista Nueva, editada en el interior del país, y más adelante fue recopilada.

Durante el 2001 vuelve a retomar El Eternauta, esta vez con una historia más ambiciosa. Omitiendo por completo la continuación de la segunda parte, se sitúa 40 años en el futuro en un Buenos Aires reconstruido por los invasores, donde masivos lavados cerebrales a los sobrevivientes hicieron a la gente creer que la llegada fue pacífica, y sólo unos pocos resistentes conocen la verdad de la invasión. La intención de los autores fue retratar una forma diferente de dominación, basada no en el poderío militar sino en la manipulación de las masas. Solano López lo explicaba así:
Estamos echando una mirada sobre la actualidad, basados en una metáfora explícita: el país invadido por extraterrestres, que son en realidad las finanzas internacionales. En esta parte nos interesó mostrar cómo lograron los invasores perpetuar la dominación a través de los mecanismos de la democracia. Tal como pasó en América Latina con Collor de Melo, Alan García o Menem.

Se comenzó a editar en julio de 2003, en nueve entregas.

Dada su buena recepción, se continuó con una nueva parte, La búsqueda de Elena (la esposa de Juan Salvo, perdida al final de la primera historia), de seis números publicados a partir de abril de 2006, junto a una reedición de Marcianeros। Está previsto un número final en el 2007.

Fuente: Telam Cultura-Wikipedia

09 agosto 2011

Abuelas de Plaza de Mayo anunció la restitución de la nieta recuperada 105

La asociación argentina Abuelas de Plaza de Mayo informó hoy en esta capital la restitución de la identidad de la nieta recuperada número 105, Laura Reinhold Siver, hija de un matrimonio secuestrado en agosto de 1977.

Laura, quien tuvo siempre dudas sobre su identidad, se realizó voluntariamente los análisis de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos en junio de este año y los mismos demostraron que concuerda en el 99 por ciento con la familia Reinhold-Silver, explicó Estela de Carlotto.

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo detalló que la nieta recuperada 105 nació en febrero de 1978 en el Hospital Naval, cuando su madre Susana cumplía cautiverio en el centro clandestino de detención de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

Los padres de Laura fueron ambos desaparecidos y su hija inscrita después como propia por un matrimonio de civiles que la crió, pero nunca se acercó a Abuelas para esclarecer la verdadera identidad de la joven, acotó.

En conferencia de prensa en la sede de Abuelas, la titular de la asociación, Estela de Carlotto señaló que "fue Laura la que se acercó a Abuelas" y destacó que las restituciones "son posibles por la cooperación entre nuestra organización, los sobrevivientes de los centros clandestinos y el Estado".

22 julio 2011

Océano Mar/Alessandro Baricco

¿Sabes qué es lo más hermoso de aquí? Mira: nosotros caminamos, dejamos todas esas huellas sobre la arena, y ahí se quedan, precisas, ordenadas. Pero mañana, cuando te levantes, al mirar esta enorme playa no habrá ya nada, ni una huella, ni una señal cualquiera, nada. El mar borra por la noche. La marea esconde. Es como si no hubiera pasado nunca nadie. Es como si no hubiéramos existido nunca. Si hay un lugar en el mundo en el que puedes pensar que no eres nada, ese lugar está aquí. Ya no es tierra, todavía no es mar. No es vida falsa, no es vida verdadera. Es tiempo. Tiempo que pasa. Y basta.
Podría ser un refugio perfecto. Invisibles para cualquier enemigo. Suspendidos. /.../ Imperceptibles incluso para nosotros mismos. Pero hay algo que agrieta este purgatorio. Y es algo de lo que no puedes escapar. El mar. El mar encanta, el mar mata, conmueve, asusta, también hace reír, a veces desaparece, de vez en cuando se disfraza de lago, o bien construye tempestades, devora naves, regala riquezas, no da respuestas, es sabio, es dulce, es potente, es imprevisible. Pero, sobre todo, el mar llama. /.../ Es lo único que hace, en el fondo: llamar. No se detiene nunca, te entra dentro, se te echa encima, es a ti a quien quiere. Puedes disimular, no te sirve de nada. Seguirá llamándote. Este mar que estás viendo y todos los otros que no verás, pero que estarán siempre al acecho, pacientes, un paso más allá de tu vida. Los oirás llamar infatigablemente. Sucede en este purgatorio de arena. Sucedería en cualquier paraíso, y en cualquier infierno. Sin explicar nada, sin decirte dónde, habrá siempre un mar que te llamará.

19 julio 2011

Roberto Fontanarrosa

El siguiente texto forma parte del discurso que Roberto Fontanarrosa pronunció en el III Congreso de la Lengua, en Rosario, en el año 2004.


No voy a lanzar ninguna teoría. Un congreso de la Lengua es un ámbito apropiado para plantear preguntas y eso voy a hacer.
La pregunta es por qué son malas las malas palabras,¿quién las define? ¿Son malas porque les pegan a las otras palabras?, ¿son de mala calidad porque se deterioran y se dejan de usar? Tienen actitudes reñidas con la moral, obviamente. No sé quién las define como malas palabras. Tal vez al marginarlas las hemos derivado en palabras malas, ¿no es cierto?
Muchas de estas palabras tienen una intensidad, una fuerza, que difícilmente las haga intrascendentes. De todas maneras, algunas de las malas palabras... no es que haga una defensa quijotesca de las malas palabras, algunas me gustan, igual que las palabras de uso natural.
Yo me acuerdo de que en mi casa mi vieja no decía muchas malas palabras, era correcta. Mi viejo era lo que se llama un mal hablado, que es una interesante definición. Como era un tipo que venía del deporte, entonces realmente se justificaba. También se lo llamaba boca sucia, una palabra un poco antigua pero que se puede seguir usando.
Era otra época, indudablemente. Había unos primos míos que a veces iban a mi casa y me decían: “Vamos a jugar al tío Berto”. Entonces iban a una habitación y se encerraban a putear. Lo que era la falta de la televisión que había que caer en esos juegos ingenuos.
Ahora, yo digo, a veces nos preocupamos porque los jóvenes usan malas palabras. A mí eso no me preocupa, que mi hijo las diga. Lo que me preocuparía es que no tengan una capacidad de transmisión y de expresión, de grafismo al hablar. Como esos chicos que dicen: “Había un coso, que tenía un coso y acá le salía un coso más largo”. Y uno dice: “¡Qué cosa!”.
Yo creo que estas malas palabras les sirven para expresarse, ¿los vamos a marginar, a cortar esa posibilidad? Afortunadamente, ellos no nos dan bola y hablan como les parece. Pienso que las malas palabras brindan otros matices. Yo soy fundamentalmente dibujante, manejo mal el color pero sé que cuantos más matices tenga, uno más se puede defender para expresar o transmitir algo. Hay palabras de las denominadas malas palabras, que son irremplazables: por sonoridad, por fuerza y por contextura física.
No es lo mismo decir que una persona es tonta, a decir que es un pelotudo.Tonto puede incluir un problema de disminución neurológico, realmente agresivo. El secreto de la palabra “pelotudo”–que no sé si está en el Diccionario de Dudas- está en la letra “t”. Analicémoslo. Anoten las maestras. Hay una palabra maravillosa, que en otros países está exenta de culpa, que es la palabra “carajo”.Tengo entendido que el carajo es el lugar donde se ponía el vigía en lo alto de los mástiles de los barcos. Mandar a una persona al carajo era estrictamente eso. Acá apareció como mala palabra. Al punto de que se ha llegado al eufemismo de decir “caracho“, que es de una debilidad y de una hipocresía…
Cuando algún periódico dice “El senador fulano de tal envió a la m… a su par”, la triste función de esos puntos suspensivos merecería también una discusión en este congreso.
Hay otra palabra que quiero apuntar, que es la palabra “mierda”, que también es irremplazable, cuyo secreto está en la “r”, que los cubanos pronuncian mucho más débil, y en eso está el gran problema que ha tenido el pueblo cubano, en la falta de posibilidad expresiva.
Lo que yo pido es que atendamos esta condición terapéutica de las malas palabras. Lo que pido es una amnistía para las malas palabras, vivamos una Navidad sin malas palabras e integrémoslas al lenguaje porque las vamos a necesitar.

ROBERTO FONTANARROSA
Rosario, 26 de noviembre de 1944/Rosario, 19 de julio de 2007

09 julio 2011

Facundo Cabral

"No perdiste a nadie, el que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón"

01 julio 2011

Reflexiones sobre noticias/Juan Carlos Onetti

Estas primeras líneas las dedico a quienes hayan leído Historia universal de la infamia, el libro de Borges que prefiero. A quienes no, les aconsejo correr a una librería y regalarse el gozo de leer y releer sus magníficas páginas. Buen principio para año nuevo. Tal vez no importen mucho los temas o los infames que por el libro desfilan. Pero la belleza de la escritura se basta para deleitar y seducir.
En el caso de Bill the Kid, para justificar el mérito y la precocidad de este infame, Borges nos cuenta que su apellido era Harrigan y su aspecto el de una rata rojiza; que a los catorce años entró en una taberna de Nuevo México y se apoyó en el mostrador para beberse unas copas; que "entró un mejicano más que fornido, con cara de india vieja. Abundaba en un desaforado sombrero y en dos pistolas laterales. En duro inglés desea las buenas noches a todos los gringos hijo de perra que están bebiendo. Nadie recoge el desafío...una detonación retumba en seguida. El mejicano no precisa otra bala. Se adivina la apoteosis. Bill concede apretones de manos y acepta adulaciones, hurras y whiskys".
Así comenzó su carrera de asesino. Mataba por matar, sólo por placer. Hasta que un día un comisario sentado en un sillón de hamaca lo bajó del caballo de un tiro.
Billy había hecho marcas en su revólver, una por cada hombre muerto, y en el momento de morir había llegado a veintiuna "sin contar mejicanos".
Lo anterior es noticia vieja: Billy murió en 1880. Otra noticia, de hoy, me hace pensar en lo que llamaré la fuerza oculta de las tradiciones. Este, un siglo después, no es William sino modestamente, John. Su apellido es Holloway y nada tiene, físicamente, de la difunta alimaña rojiza. Los informes que nos llegan los describen ancho de espaldas, robusto de mandíbula y su aire es desafiante. Tiene grado de Teniente pero auguro que pronto será ascendido. Actualmente anda por las costas del Líbano en misión pacificadora junto con militares compatriotas (de él), con franceses, italianos y judíos. Todos ellos pacifican matando y tienen la bendición de la ya entristecedora I.N.U., cuyo nombre nuevo o sigla significa, según diplomáticos amigos que no se atreverán a desmentirme, inútil. Porque es lastimosamente cierto que cualquiera de los gobiernos que la integran y subvencionan puede cometer la barbaridad que se le ocurra y la hasta ayer llamada Organización de las Naciones Unidas se encrespa y ordena "el cese del fuego". Y ya sabemos que nadie le hace caso.
Pues sí; en el Líbano se mata sin discriminar. Con preferencia a sirios y palestinos. Y de vez en cuando los acosados liquidan marines y soldaditos franceses que tal vez sean punta de lanza de una atroz colonización semejante a la que impuso París en África, si creemos en el escalofriante informe de André Gide.
Vuelvo a la implacable fatalidad del atavismo que al recordar a Billy me hace pensar en el Teniente John. Por supuesto el Teniente ya no tiene catorce años, edad en que el mencionado inició su carrera. Ni tampoco mata por gusto sino cumpliendo órdenes. Y el sutil atavismo aflora cuando declara a un periodista que cada vez que sus marines logran pulverizar una plataforma bélica de sus enemigos, manda que la hazaña sea recordada mediante una franja de pintura en un costado de su barco. El día de la entrevista llevaba señaladas seis. Tal vez llegue a veintiuna; pero surge un enigma: Billy desdeñaba marcar en su arma las muertes de mejicanos. ¿A quiénes desdeña el Teniente Johnny? Si es que lo hace.
Y, como dicen que dicen los locutores, siguen las noticias.
En el Washington Post, cuyos reporteros supieron hace un tiempo iluminar algunos recovecos sombríos y malolientes del alma humana originando un escándalo inolvidado y tal vez querido, nos hace saber ahora que el ejército norteamericano no le basta, para el improbable caso de guerras llamadas convencionales. Con las bombas bacteriológicas, las de napalm, las paralizantes y tantas delicias que ignoro o no recuerdo.
Claro esta que los rusos también disponen de esos juguetes aunque no los divulguen porque no ven la necesidad de conquistar un electorado inexistente o que se compone del 99,5 por ciento que de vez en cuando es llamado a votar una lista única.
Todas las armas bestiales que ya existen y se siguen inventando y haciendo, poca tarea gloriosa tendrán después que vuele el primer cohete nuclear. Pero basta con mirar láminas de los ingeniosos aparatos de tortura que aplicaba a rajatablas la Inquisición, o pensar en la cama de Procusto, o evocar la sagrada imposición de una determinada fe a pueblos indios, que ya tenían la suya, pueblos de alta y diferente cultura que tenían numerosos dioses y respetaban sus insuperables leyendas. Para sintetizar: "mi lecho no es de rosas".
En todo el mundo, hoy, se continúa matando y torturando. Hasta existen Academias de Tortura con muchas asignaturas.
Pero hoy el Washington Post nos hace saber que se agregó una guinda como refinada coronación a la inmensa tarta de vileza y asco. El tan temido y mentado rayo láser ha entrado en el macabro juego; no para detener motores, como se nos dijo, sino, simplemente, para cegar ojos.
La nueva cosa procede así: los soldados de los enemigos, es decir, los malos, recibirán de los buenos un chorrito de rayos láser que les producirá una hemorragia inmediatamente después de la liquidación del nervio óptico; la sangre cubrirá el ojo y sus resultados son para siempre jamás. Por ahora no está aprobada su aplicación porque hay pacifistas o traidores que consideran inmoral el uso de esta arma. Pero hay quienes afirman que se trata de un arma piadosa puesto que impedirá a sus víctimas, las sobrevivientes, contemplar las desolaciones que ofrecerá el mundo "al día siguiente". Esperemos para ver, o para dejar ver.
Y hasta se puede imaginar una batalla, con armas convencionales por supuesto, entre dos ejércitos de soldados, totalmente ciegos y con máscaras naturales de sangre coagulada repartiendo sin puntería probables muertes ajenas y recibiendo la propia por capricho del azar. Lástima que murió Buñuel.

(Diciembre 1983)

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Juan Carlos Onetti
Montevideo, 1 de julio de 1909/Madrid, 30 de mayo de 1994

30 junio 2011

Eduardo Sanguinetti

Poeta y pensador genovés, su activismo comenzó con la formación de las vanguardias literarias de los primeros años sesenta, de la que fue el mayor teórico junto a Angelo Guglielmi. Como jefe de filas de la Neovanguardia poética, participó en la antología I nouvissimi, de 1961, y luego se constituyó en alma del Grupo 63, reunido en Palermo y que suscitó entusiasmos y larga controversia.

Sanguinetti trató de romper el lenguaje cotidiano para denunciar el caos y el "pútrido pantano" de la sociedad de consumo. Como poeta, ensayó el lenguaje automático, los juegos de palabras (su poema más famoso se tituló Laborintus), la bulimia de conceptos e imágenes, y con el tiempo elaboró un sistema satírico influido por el pensamiento marxista y el psicoanálisis.
Como narrador, dramaturgo y ensayista, se ocupó de muchas cosas. Escribió libretos para el músico Luciano Berio; releyó a Dante desde el marxismo (Realismo sobre Dante, Dante reaccionario), fue antólogo de la poesía italiana del siglo XX, visitó el mito de Fausto y buceó en su propia perturbación psíquica en la novela Capricho italiano (1963) para explicar el agotamiento del capitalismo.
Formado en la Turín de la Fiat y de Italo Calvino, se autodefinía como "el poeta más patético del siglo XX". Escribió poemas hasta 2004, y aunque dejó la universidad en 2000 siguió escribiendo y militando en la izquierda radical.
Quienes le conocieron lo definieron como un histrión agudo, muy docto y muy capaz de pellizcar al lector-espectador. "Tranquilo, cómico, burlón, provocador, ecléctico, irónico, pirotécnico y elegante", escribe La Repubblica, recordando el comentario de Inge Feltrinelli sobre el contraste vivido en una fiesta nocturna en su villa, cuando el poeta genovés, bien vestido y con corbata, paseaba con su mujer y sus hijos, mientras el poeta beat Allen Ginsberg salía desnudo de la piscina.
Fue célebre un intercambio de golpes verbales entre Sanguineti y Silvio Berlusconi en 2003, y quizá por eso su último artículo, titulado Homo ridens, publicado hoy en Il Corriere della Sera, terminaba así: "Todo seductor sabe que para conquistar al objeto viviente del deseo se trata, dosificando bien los movimientos, la situaciones, las dosis, de llevarlo a la risa o al llanto. Quien se guarda del político que, como una hiena temible, va por ahí bromeando, se acerca, por eso mismo, al largo camino de la libertad".
Fallece el 18 de mayo de 2010 en la capital de Liguria.
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"Toda mi obra poética es una escritura contra el olvido"

El escritor italiano habla en España sobre su obra literaria

El poeta, ensayista y profesor universitario italiano Eduardo Sanguinetti, que se encuentra en España, ofreció anteayer en la universidad de Valencia una conferencia sobre el movimiento poético de los Novissimi y el contexto social y literario italiano en que apareció su primera obra poética y ayer habló a los estudiantes de la Universidad Complutense, en Madrid. Sanguinetti, cuyos poemas completos fueron recopilados en un único volumen en 1982, afirma que sus diferentes libros constituyen en realidad una única obra que se va creando a través del tiempo y que no se debe corregir. "Escribo poesía contra el olvido", afirma.

Pregunta. Esa visión que usted tiene de la obra única, ¿cree que se ha dado de forma inconsciente a lo largo de la historia de la literatura?

Respuesta. Hay una frase de Goethe que dice: "Los escritores modernos nunca escriben sus obras completas". Y Goethe deducía esto de la práctica editorial: se refería a las grandes obras, todo Voltaire, todo Rousseau. Nace entonces una modificación en los escritores, en el modo en que se organiza el trabajo literario. Después de Goethe hay ya como una planificación de la obra literaria y el deseo en todos los escritores de una obra fundamental, continua, que abarqué en cierto modo la suma de la propia vida. Se puede escribir otras obras, pero existe la necesidad de esta obra capital que es como la espina dorsal, y también el resto se organiza en relación con esto.

P. Dice usted que corrige en muy pocas ocasiones los poemas ya publicados.

R. No los corrijo después de la publicación. Cuando reimprimo un libro de poesía no intervengo, y pienso como labor de corrección en la nueva escritura, escribir otras cosas, porque es un trabajo continuo. Como en la vida, no puedo corregir lo que era a los 18 años. Puedo corregirlo pero haciendo otras cosas, si bien tiene un significado muy diferente porque lo reinterpreto. Es lo que hacemos todos en la realidad. Hacer que desaparezcan ciertas cosas, pero son ineliminables, incorregibles, salvo que se las utilice como material para otras cosas diferentes. Es como las experiencias que aparecían dotadas de un primer sentido y luego de esta forma toman otro muy diferente.

P. Al igual que quisiéramos olvidar a veces hechos de nuestra vida, ¿no le ocurre que siente la tentación de eliminar parte de esa obra?

R. No, porque la obra cuando está hecha ya no me pertenece. No digo que esto valga para todos los escritores, pero en mi caso tengo poca memoria, poca memoria subjetiva, digamos, soy distraído, sustancialmente. La poesía es un modo de registrar las cosas que encuentro significativas. No como diario; yo puedo también utilizar en primera persona el diario, pero de otra forma. En la poesía se trata de escribir como lucha contra el olvido. Escribo poesía contra el olvido.

P. ¿Podría volver sobre la idea que usted expresa de hacer un texto que resista cualquier interpretación teatral, lo que guarda relación con la función de la puntuación?

R. Sí. Se trata de que en la puntuación se busca establecer determinadas normas que contengan las posibilidades de interpretación. Pero no existe un sistema de notación tan preciso como para poder decir, por ejemplo, la duración y la velocidad de lectura, las pausas, el tono. Es importante para un escritor poder escribir algo, por así decir, privado de tono. El tono no tiene importancia. Algo que pueda ser dicho seriamente o irónicamente, llorando o riendo, con frialdad o con pasión, el texto fuera del tono, un texto sin psicología. En el momento actual, lo que intento hacer es una poesía cómica. Pero esta poesía cómica no debe hacer reír, no pretende hacer reír. Debe crear una situación de risa loca. Porque estas poesías cómicas quieren ser poesías trágicas. Escribir algo cómico que resuelva un problema no resuelto, como es lo trágico hoy. Para conseguir un texto trágico se puede llegar a él a través de una escritura cómica. Pero una escritura cómica que no hace reír en el sentido rabelesiano de la palabra, sino que provoca una risa loca.

manuel muñoz/entrevista 11-05-1984/valencia

22 junio 2011

Las alas del deseo/Peter Handke

Cuando el niño era niño
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente
y que este charco fuera el mar.
Cuando el niño era niño
no sabía que era niño
para él todo estaba animado,
y todas las almas eran una.
Cuando el niño era niño
no tenía opinión sobre nada,
no tenía ninguna costumbre
se sentaba en cuclillas,
tenía un remolino en el cabello
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño
era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué estoy aquí?
¿Por qué no allí?
¿Cuando empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo ante el mundo?
¿Existe de verdad el mal
y gente que en verdad son los malos?
¿Cómo puede ser que yo, el que yo soy,
no fuera antes de devenir; y que un día yo,
el que yo soy, no seré más ese que soy?

Cuando el niño era niño
no podía pasar las espinacas, los porotos,
el arroz con leche y el coliflor saltado.
Ahora se lo come todo
y no porque lo obliguen.
Cuando el niño era niño
despertó una vez en una cama extraña
y ahora, una y otra vez.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora sólo con suerte.
Imaginaba claramente un paraíso
y ahora apenas puede intuírlo.
Nada podía pensar de la nada,
y ahora esta idea lo estremece.

Cuando el niño era niño
jugaba con entusiasmo,
y ahora se mete en sus cosas como antes
sólo cuando esas cosas son su trabajo.

Cuando el niño era niño
las manzanas y el pan le bastaban de alimento,
y todavía es así.
Cuando el niño era niño,
las bayas le caían en la mano
sólo como caen las bayas,
y ahora todavía.
Las nueces frescas le ponían áspera la lengua,
y ahora todavía.
Encima de cada montaña
tenía el anhelo de una montaña más alta
y en cada ciudad
el anhelo de una ciudad más grande,
y siempre es así todavía.
En la copa del árbol
tiraba de las cerezas con igual deleite
como hoy todavía.
Se asustaba de los extraños
y todavía se asusta;
esperaba las primeras nieves,
y todavía las espera.

Cuando el niño era niño,
lanzó un palo como una lanza contra un árbol,
y hoy vibra ahí todavía.

20 junio 2011

Las Madres siguen caminando, el Pueblo ya no está en silencio como en aquellos años, el Pañuelo no se mancha

La conozco desde su fuerza, pero también desde su fragilidad. Es clara y firme. Dulce y enérgica. La vi caminar en todos estos años con su pasión y su lucha. Con su convicción y sus sueños.

La vi soportar y pelear y esperar y empujar y gritar y ayudar y volver a empezar sin pensar en sí misma, sino en los demás, los otros, los compañeros, las compañeras, nosotros, todos, los hijos y los hijos de los hijos.

La vi entregar su corazón sin dobleces. Su mano sin miedo. Su solidaridad con alegría.

La vi construir día tras día sin detenerse, sin preguntarse, sin olvidar ni claudicar.

Se parece a tu madre y a la mía. Su honestidad es única y brutal. Su ética un emblema. Su rebeldía, eterna e intransferible.

Su voz es llama y pájaro. Su puño en pie de guerra, pero guerra de amor que no se rinde y se derrama y multiplica y nos acuna a todos.

¿Quién puede tener el coraje de no respetarla después de lo que, simple y necesaria, le ha entregado a la historia?

¿Quién puede atreverse a ignorar su entereza ante la barbarie del genocidio que nos llenó de sombras?

¿Quién puede olvidar su pañuelo intacto y su marcha sin tregua por la verdad y la memoria?

No imagino esta Patria que ahora nos crece en las manos sin su luz alumbrando como una clara antorcha.

Ella y las otras, nuestras Madres gloriosas, infinitas, hermosas en su dolor y su pura e interminable ternura.

Mírenlas venir, mírenlas seguir más pausadas, más lentas, más pequeñas, más hondas, pero siempre más nuestras, pero siempre más únicas.

Nunca un paso atrás. Madres luminosas.

Nunca un paso atrás. No se mancha su gloria.


Teresa Parodi
Publicado el 14 de junio de 2011 en Página/12

14 junio 2011

Jorge Luis Borges

Dicen que soy un gran escritor. Agradezco esa curiosa opinión, pero no la comparto. El día de mañana, algunos lúcidos la refutarán fácilmente y me tildarán de impostor o chapucero o de ambas cosas a la vez.

Jorge Luis Borges
24 de agosto de 1899 – 14 de junio de 1986

13 junio 2011

Día del Escritor/13 de junio

Leopoldo Lugones

Córdoba, Argentina, 13 de junio de 1874-Buenos Aires, Argentina, 18 de febrero de 1938

01 junio 2011

El Amante Después De Todo/Leonard Cohen


Mueres exactamente en esa actitud de burla, inmundo parásito de la vacía ordalía.
Mueres exactamente con ese aspecto, en toda tu diarreica posesión de tu elevado rango.
Tu cieno bajo el sol, agente de la podredumbre en mi gran corazón marinero. Eres tú.
Es tu miserable juicio de mi asunto amoroso.
Una blanca mariposa parpadea como el final de una película doméstica, y me da palabras, y con ella puedo construir un mundo en el que tú puedas menearte, un mundo grande, complejo y verdadero, en el que resultó ser el amante después de todo, y tú resultas ser
tan sólo estúpida, pero perdonada en un granizo de semillas.
¿Cómo puedo ponerte a dormir? ¿Qué piedra tallada, qué inscripción podrían mantenerte yacente? Me destestas porque carezco de temple. Sobre tu fatiga alzamos el emblema de la victoria. lnhalamos profundamente la fragancia de tu rendición. Es exactamente mediodía. Yo soy la falsa voz del armisticio. ¿Quién espera tras tus ojos idiotas el golpe final?

EL AMANTE DESPUÉS DE TODO

Aunque eres capaz de ser más astuta que yo, no pienso volver a ti. Aunque la pureza de tu amor se vea reafirmada por el unánime temblor de todas y cada una de las plumas de las huestes celestiales, no tengo intención de volver al hacha de tu amor. Oh triunfante hombre
esposo y rey del lazo de los caballos sin corral, no pienso volver a ti, aunque me retuerza entre tus brazos y rinda ante tu voluntad la esencia total de mi polvorienta cáscara aquí en este capturado salón del sudor, jamás pienso regresar, juro por la desgarrada cortina de mi virginidad y el silencio espeso como la sangre entre las palabras sin puentes, que te mentiré por toda la eternidad; y que jamás seré de nuevo el receptáculo de tu necesidad.

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Leonard Cohen, justísimo ganador del Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

13 mayo 2011

"El libro de barrio Acindar"/14 de mayo de 2011


Recuperación participativa de la historia:
Presentan el Libro sobre la historia de Barrio Acindar

El próximo sábado 14 de mayo a las 19hs, será presentado en el Auditorio del Museo de la Memoria -Córdoba esq. Moreno- el “Libro de Barrio Acindar”, publicación que reseña la historia de esta significativa barriada rosarina.

Esta publicación es fruto de un trabajo que demandó 3 años y articuló diferentes actores: estado local, vecinos del barrio, especialistas, estudiantes universitarios y terciarios. A través de la coordinación de los equipos técnicos del municipio -CMD Sudoeste y la Secretaría de Cultura- se convocó a voluntarios, con quienes se realizó la investigación y posterior edición de este material.

El enfoque de la historia oral temática junto con una perspectiva participativa en el proceso de implementación permitieron lograr un producto riguroso metodológicamente y abierto, perneado por las voces en primera persona de más 100 entrevistados: “Acá había una zona de quintas, de pastoreo, tenían vacas. Todavía quedan pinos de antes del barrio. No había ni pavimento ni medios de transporte, no había nada –cuenta un ex trabajador metalúrgico y antiguo vecino del barrio en la publicación-, hasta que en 1942 empezaron a construir la fábrica.”

El barrio era un pueblo dentro de la ciudad. Según los vecinos fue concebido como un pequeño espacio ideal, basado en la construcción de baja densidad, incorporando un elemento esencial y único en la historia de la construcción de la ciudad: “los centros de manzana” como espacios de uso y recreación público para sus habitantes.

Hoy 3 chimeneas permanecen en la retina de los habitantes, recordando aquel pasado, pero lejos están de solo agotarse allí. Desde 1942 en que se fundó la Acería en Rosario hasta la actualidad, Acindar muto absoluta y parcialmente como pocos barrios de nuestra ciudad.
Surgido en el marco del Presupuesto Participativo, el proyecto Historia, Identidad y Perspectiva que coordina el Centro Municipal de Distrito Sudoeste y la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario, propone recuperar en El libro de Barrio Acindar toda esa compleja historia fabril y barrial a partir del aporte de sus propios protagonistas, los ex trabajadores de la planta siderúrgica y los antiguos y nuevos vecinos del barrio, uniendo sus diferentes voces e imágenes como las líneas de un mapa que puede servir para nuevas investigaciones o simplemente para comparar y enriquecer la memoria personal con la colectiva.

El camino emprendido -recorrido rigurosamente- condujo a la colecta de tanta información que se tornó casi una necesidad realizar una publicación gráfica completa, un libro que permitiera plasmar en su verdadera envergadura la maravillosa historia develada. Así, junto a la Editorial Municipal y el Programa Rosario Bicentenario se acometió la tarea de concretar esta publicación.
Voluntarios estudiantes terciarios, universitarios, profesionales, instituciones y vecinos en general colaboraron cotidianamente con la tarea, ya que con este proyecto la historia y la identidad de cada barrio son ubicadas en el centro de la escena, para ser investigadas y recuperadas, y para ser difundidas y revalorizadas: “…recuperar historias para el presente y el futuro, documentarlas y exponerlas como fuerza viva para las distintas generaciones…”.
Con este tipo de tareas se generan espacios de sociabilización, encuentro y reflexión donde la ciudad se revaloriza como hábitat, como forma y contenido de la Identidad. Desde julio de 2010 se comenzó a recorrer las calles de Barrio Plata, para continuar el camino iniciado con El Libro de Barrio Acindar.

Para conocer más sobre el proyecto que da origen al libro invitamos a recorrer el sitio www.barriosderosario.org.ar donde se encuentra parte de lo recabado.

Acindar, de jardines y fábricas

Cuando en 1942 se radicó Acindar en Rosario, la zona carecía de construcciones, siendo un gran predio donde cultivaban flores para la venta. Desde entonces, la zona conoció un vigoroso proceso de transformación económica, social y urbanística que atraviesa toda la segunda mitad del siglo XX y llega hasta la populosa actualidad.

El origen de esta peculiar construcción urbana puede encontrarse en el modelo urbano de la ciudad-jardín desarrollado en los albores del siglo XX en Europa. En la actualidad, uno de estos centros de manzana contiene la sede de la vecinal, que funciona desde 1965. El barrio ha cambiado su fisonomía y dinámica de antaño, ampliando y complejizandose desde todos los aspectos: edificios, casas de una y dos plantas, nuevos habitantes, y nuevas relaciones, todo eso desde finales de 1980.

Proyecto Historia, Identidad y Perspectivas

Fuente: Lagrima Luna/Pablo Shuster

07 mayo 2011

“Siempre hice poesía de izquierda”/Juana Bignozzi

Le gusta demoler mitos, uno a uno y de a poco, cada uno a su tiempo y con la sabiduría y la ironía que le fueron dando los años. Para deshacer esos mitos, primero hay que saber vivirlos, los heredados –padre panadero anarquista, que se pasó al Partido Comunista durante el peronismo–, y los construidos en los años ’60, lo que parece confesional en su obra jamás es una confesión estrechamente vinculada con su biografía. Nunca pensó que ella y la poesía se iban a cruzar alguna vez por el mismo camino. No fue la típica chica que a los seis años espantaba a la madre insistiéndole, con esos gritos exasperados por una revelación vocacional cuasi divina: “¡quiero ser poeta!” Y como no tiene habilidad para hacer casi nada, no sabe qué hubiera sido de su vida. ¿Oradora? “Quizá”, admite Juana Bignozzi. ¿Actriz? “No”, grita sacudiendo la cabeza. “Soy un tronco”, aclara. “En mi familia nunca se aceptó la idea del sacrificio. Me mandaron a la escuela primaria a la tarde porque consideraban que no era necesario que me levantara a las siete de la mañana como una desgraciada”, cuenta Bignozzi. Y queda claro que no es la típica poeta sacrificada y abrumada por las escasas visitas de esa extraña dama llamada inspiración. “Yo me divierto cuando escribo. Lo que no me sale, lo dejo y lo retomo en unos meses.

30 abril 2011

Diarios de mi vejez/Ernesto Sabato

He vivido en un tiempo histórico de ruptura y tan viejo soy, que hay en mi distintos sedimentos, como en las montañas. Así, todavía guardo de mi juventud las marcas de las luchas sociales. Pienso que los chicos me querrán porque nunca dejé de luchar, porque no conseguí instalarme en ninguna época, y hoy, trastabillando, me siento cerca de la gente que aprendió a vivir de otra manera. Y muy cerca de los jóvenes que después de este horror de mediocridad, indecencia y ferocidad, pujan por nacer a otra cultura que vuelva a echar raíces en un suelo más humano.

1911/2011

29 abril 2011

Alejandra

Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires, el 29 de Abril de 1936, en una familia de inmigrantes de europa oriental. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y, mas tarde, pintura con Juan Batlle Planas. Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Luego de su retorno a Buenos Aires, Pizarnik publicó tres de sus principales volúmenes, "Los trabajos y las noches", "Extracción de la piedra de locura" y "El infierno musical", así como su trabajo en prosa "La condesa sangrienta". En 1969 recibió una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright. El 25 de septiembre de 1972 fallece en su ciudad natal.

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Nombres y figuras

La hermosura de la infancia sombría, la tristeza imperdonable entre muñecas, estatuas, cosas mudas, favorables al doble monólogo entre yo y mi antro lujurioso, el tesoros de los piratas enterrado en mi primera persona del singular.

No se espera otra cosa que música y deja, deja que el sufrimiento que vibra en formas traidoras y demasiado bellas llegue al fondo de los fondos.

Hemos intentado hacernos perdonar lo que no hicimos, las ofensas fantásticas, las culpas fantasmas. Por bruma, por nadie, por sombras, hemos expiado.

Lo que quiero es honorara a la poseedora de mi sombra: la que sustrae de la nada nombres y figuras.

26 abril 2011

Gonzalo Rojas/La reniñez


Dicen que el siglo se va, que el milenio se va, ¿cuál milenio?, ¿cuál siglo? ¿De la era de qué?
A lo mejor debiera uno callarse. Pero no. Todavía no. Por lo menos todavía no. Estoy viviendo un reverdecimiento en el mejor sentido, una reniñez, una espontaneidad que casi no me explico. Es como si yo dejara que escribiera el lenguaje por mí. Parece descuido, y es el desvelo mayor. Estoy dejando que las aguas hablen, que suban las aguas, y que ellas mismas hablen.

Gonzalo Rojas
1917/2011

16 abril 2011

rodolfo walsh

El campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante y el que comprendiendo no actúa tendrá un lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra.

09 abril 2011

El misterio de un poema de Borges


Cuando en 1987 fue asesinado en Medellín el doctor Héctor Abad, apareció en su bolsillo un poema de Borges. Todavía sigue el misterio El 25 de agosto de 1987 fue un día de muertos en Medellín. El doctor Héctor Abad Gómez había ocupado la mañana en ir a la Facultad de Medicina y, cosa extraña, en copiar a mano un poema. Horas antes, habían asesinado a Luis Felipe Vélez, presidente del gremio de maestros de Medellín, algo habitual en aquellos años de extrema violencia. Por la tarde, escribió un artículo que no pudo entregar, «¿De dónde proviene la violencia?», cuyo encabezamiento decía así: «En Medellín hay tanta pobreza que se puede contratar por dos mil pesos a un sicario para matar a cualquiera». El doctor Abad era un especialista en salud pública, un hombre muy respetado en su ciudad, tanto como odiado por otros, y precandidato del Partido Liberal a la alcandía de la capital antioqueña, así que le pareció normal en aquellos momentos de agitación que una mujer, de la que nunca más se supo nada, le sugiriera a él y a sus compañeros Carlos Gaviria y Leonardo Betancur que acudieran al sindicato de maestros a rendir homenaje al líder asesinado. Mientras el doctor Abad miraba el trozo de suelo en el que cayó herido de muerte, un sicario, quizá de los de dos mil pesos, le mató de seis disparos. Leonardo Betancur encontró la muerte en el mismo lugar. Justicia poética Así lo contó su hijo, el escritor Héctor Abad Faciolince, en «El olvido que seremos», un libro en el que la memoria del padre es la mayor rebelión contra el silencio que impone el miedo. Hace unos días, en Cartagena de Indias, Colombia, recordó el momento en que fue a reconocer a su padre: «Seis tiros, o lo que es lo mismo, un sicario vació el cargador en el cuerpo de mi papá». Cuando llegó al lugar del crimen, su padre yacía sobre un charco de sangre y guardaba dos papeles en los bolsillos: uno era la lista de otros amenazados a muerte; el otro, un poema manuscrito firmado con las iniciales «JLB». Su primer verso dice: «Ya somos el olvido que seremos». Era un soneto inglés y no le cabía duda a Abad Faciolince de que su autor era Jorge Luis Borges. Pero pasaron los años y el olvido fue lacrando el recuerdo. Hasta que en 2006 Abad Faciolince publicó «El olvido que seremos» y se le acusó de haberse inventado un poema de Borges para conseguir fama y ganar dinero; una poema que ni está en sus poesías completas, ni María Kodama, la viuda, reconocía como auténtico. «Si la justicia de mi país no fue capaz de condenar a los asesinos de mi padre, me propuse por lo menos hacer justicia de otra manera y averiguar de quién era ese poema», dice. A ello se ha dedicado durante varios años. Héctor Abad Gómez (Jericó, Colombia, 1921) era un prestigioso médico y defensor de los derechos humanos El poeta colombiano Harold Alvarado Tenorio fue el primero en ponerse en contacto con Héctor Abad, que por entonces vivía con una beca en Berlín dedicado a escribir. «Me dijo que en la revista “Número” de octubre de 1993 él había publicado cinco inéditos de Borges y, entre ellos, “Aquí. Hoy”». Le contó que el poema lo había dictado, junto a otros cinco, el propio Borges el 16 de diciembre de 1983 a una mujer de una belleza extraordinaria, una estudiante de Medicina llamada María Panero. Fue en Nueva York: unos en un bar entre las calles 40 y 57 y el último montado en un taxi en presencia de un poeta venezolano y del propio Alvarado Tenorio. Los guardó y a continuación viajó a Madrid. Se alojó en casa de su amiga Sara Rosenberg, donde dejó los poemas olvidados entre las páginas de un libro.

02 abril 2011

2 de abril

La Guerra de las Malvinas/Eduardo Galeano

La Guerra de las Malvinas, guerra patria que por un rato unió a los argentinos pisadores y a los argentinos pisados, culmina con la victoria del ejército colonialista de Gran Bretaña.
No se han hecho ni un tajito los generales y coroneles argentinos que habían prometido derramar hasta la última gota de sangre. Quienes declararon la guerra no estuvieron en ella ni de visita. Para que la bandera argentina flameara en estos hielos, causa justa en manos injustas, los altos mandos enviaron al matadero a los muchachitos enganchados por el servicio militar obligatorio, que más murieron de frío que de bala.

-Memoria del fuego/1986-

15 marzo 2011

Mafalda

* 15 de marzo de 1962। Quino dibuja a Mafalda como parte de una campaña para las lavadoras Mansfield, que nunca se realizó.
* 1964. En el suplemento humorístico «Gregorio» de la revista Leoplán aparecen tres tiras de Mafalda.
* 29 de septiembre de 1964. La tira Mafalda comienza a publicarse (a razón de dos por semana) en la revista Primera Plana. Aparecen como personajes Mafalda y su papá.
* 6 de octubre de 1964. Aparece la mamá de Mafalda.
* 19 de enero de 1965. Aparece Felipe.
* 15 de marzo de 1965. Quino se traslada al diario El Mundo y Mafalda se apresta a comenzar el jardín de infantes.
* 29 de marzo de 1965. Aparece Manolito.
* 6 de junio de 1965. Aparece Susanita.
* Febrero de 1966. Aparece Miguelito.
* Agosto de 1967. La madre de Mafalda se entera de que está embarazada.
* 22 de diciembre de 1967. Cierra el diario El Mundo y Mafalda deja de aparecer por cinco meses.
* 21 de marzo de 1968. Nace Guille mientras la tira no se publicaba.
* 2 de junio de 1968. Mafalda vuelve a publicarse, esta vez en el semanario Siete Días Ilustrados y con cuatro tiras por semana.
* Fines de 1969. El papá de Mafalda se compra un Citroën 2CV (automóvil económico, típico de la clase media argentina en los años sesenta y setenta).
* 15 de Febrero de 1970. Aparece Libertad.
* 25 de junio de 1973: Aparece la última tira cómica de Mafalda.
* 1976: Quino realiza un afiche que ilustra los principios de la Declaración de los Derechos del Niño con los personajes de Mafalda.
* 23 de octubre de 2009: Después de 33 años, Mafalda reaparece por una sola vez en el diario italiano "La Repubblica" para criticar las declaraciones misóginas del primer ministro italiano Silvio Berlusconi

Julio Cortázar - Rayuela Cap. 7


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mi para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja...

...Me miras, de cerca me miras, cada vez mas de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez mas de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, Jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua. (fragmento)



Alejandra Pizarnik - Piedra Fundamental

No puedo hablar con mi voz sino con mis voces.

Sus ojos eran la entrada del templo, para mí, que soy errante, que amo y muero. Y hubiese cantado hasta hacerme una con la noche, hasta deshacerme desnuda en la entrada del tiempo.

Un canto que atravieso como un túnel.

Presencias inquietantes, gestos de figuras que se aparecen vivientes por obra de un lenguaje activo que las alude, signos que insinúan terrores insolubles.

Una vibración de los cimientos, un trepidar de los fundamentos, drenan y barrenan, y he sabido dónde se aposenta aquello tan otro que es yo, que espera que me calle para tomar posesión de mí y drenar y barrenar los cimientos, los fundamentos, aquello que me es adverso desde mí, conspira, toma posesión de mi terreno baldío, no, he de hacer algo, no, no he de hacer nada, algo en mí no se abandona a la cascada de cenizas que me arrasa dentro de mí con ella que es yo, conmigo que soy ella y que soy yo, indeciblemente distinta de ella.

En el silencio mismo (no en el mismo silencio) tragar noche, una noche inmensa inmersa en el sigilo de los pasos perdidos.

No puedo hablar para nada decir. Por eso nos perdemos, yo y el poema, en la tentativa inútil de transcribir relaciones ardientes.

¿A dónde la conduce esta escritura? A lo negro, a lo estéril, a lo fragmentado.

Las muñecas desventradas por mis antiguas manos de muñeca, la desilusión al encontrar pura estopa (pura estepa tu memoria): el padre, que tuvo que ser Tiresias, flota en el río. Pero tú, ¿por qué te dejaste asesinar escuchando cuentos de álamos nevados?

Yo quería que mis dedos de muñeca penetraran en las teclas. Yo no quería rozar, como una araña, el teclado. Yo quería hundirme, clavarme, fijarme, petrificarme. Yo quería entrar en el teclado para entrar adentro de la música para tener una patria. Pero la música se movía, se apresuraba. Sólo cuando un refrán reincidía, alentaba en mí la esperanza de que se estableciera algo parecido a una estación de trenes, quiero decir: un punto de partida firme y seguro; un lugar desde el cual partir, desde el lugar, hacia el lugar, en unión y fusión con el lugar. Pero el refrán era demasiado breve, de modo que yo no podía fundar una estación pues no contaba más que con un tren algo salido de los rieles que se contorsionaba y se distorsionaba. Entonces abandoné la música y sus traiciones porque la música estaba más arriba o más abajo, pero no en el centro, en el lugar de la fusión y del encuentro. (Tú que fuiste mi única patria ¿en dónde buscarte? Tal vez en este poema que voy escribiendo.)

Una noche en el circo recobré un lenguaje perdido en el momento que los jinetes con antorchas en la mano galopaban en ronda feroz sobre corceles negros. Ni en mis sueños de dicha existirá un coro de ángeles que suministre algo semejante a los sonidos calientes para mi corazón de los cascos contra las arenas. (Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.)

(Es un hombre o una piedra o un árbol el que va a comenzar el canto...)

Y era un estremecimiento suavemente trepidante (lo digo para aleccionar a la que extravió en mí su musicalidad y trepida con más disonancia que un caballo azuzado por una antorcha en las arenas de un país extranjero).

Estaba abrazada al suelo, diciendo un nombre. Creí que me había muerto y que la muerte era decir un nombre sin cesar.

No es esto, tal vez, lo que quiero decir. Este decir y decirse no es grato. No puedo hablar con mi voz sino con mis voces. También este poema es posible que sea una trampa, un escenario más.

Cuando el barco alternó su ritmo y vaciló en el agua violenta, me erguí como la amazona que domina solamente con sus ojos azules al caballo que se encabrita (¿o fue con sus ojos azules?). El agua verde en mi cara, he de beber de ti hasta que la noche se abra. Nadie puede salvarme pues soy invisible aun para mí que me llamo con tu voz. ¿En dónde estoy? Estoy en un jardín.

Hay un jardín.


Las olas - Virginia Woolf

El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada. Poco a poco, a medida que una palidez se extendía por el cielo, una franja sombría separó en el horizonte al cielo del mar, y la inmensa tela gris se rayó con grandes líneas que se movían debajo de su superficie, siguiéndose una a otra persiguiéndose en un ritmo sin fin. Al aproximarse a la orilla, cada una de ellas adquiría forma, se hinchaba y se rompía arrojando sobre la arena un delgado velo de blanca espuma. La ola se detenía para alzarse enseguida nuevamente, suspirando como una criatura dormida cuya respiración va y viene inconscientemente. Poco a poco, la franja oscura del horizonte se aclaró: se hubiera dicho un sedimento depositado en el fondo de una vieja botella, dejando al cristal su transparencia verde. En el fondo, el cielo también se hizo translúcido, cual si el sedimento blanco se hubiera desprendido lo cual si el brazo de una mujer tendida debajo del horizonte hubiera alzado una lámpara, y bandas blancas, amarillas y verdes se alargaron sobre el cielo, igual que las varillas de un abanico. Enseguida la mujer alzó más alto su lámpara y el aire pareció dividirse en fibras, desprenderse de la verde superficie en una palpitación ardiente de fibras amarillas y rojas, como los resplandores humeantes de un fuego de alegría. Poco a poco las fibras se fundieron en un solo fluido, en una sola incandescencia que levantó la pesada cobertura gris del cielo transformándola en un millón de átomos de un azul tierno. La superficie del mar fue adquiriendo gradualmente transparencia y yació ondulando y despidiendo destellos hasta que las franjas oscuras desaparecieron casi totalmente. El brazo que sostenía la lámpara se alzó todavía más, lentamente, se alzó más y más alto, hasta que una inmensa llama se hizo visible: un arco de fuego ardió en el borde del horizonte, y a su alrededor el mar ya no fue sino una sola extensión de oro. La luz golpeó sucesivamente los árboles del jardín iluminando una tras otra las hojas, que se tornaron transparentes. Un pájaro gorjeó muy alto; hubo una pausa: más abajo, otro pájaro repitió su gorjeo. El sol utilizó las paredes de la casa y se apoyó, como la punta de un abanico, sobre una persiana blanca; el dedo del sol marcó sombras azules en el arbusto junto a la ventana del dormitorio. La persiana se estremeció dulcemente. Pero todo en la casa continuó siendo vago e insustancial. Afuera, los pájaros cantaban sus vacías melodías. (fragmento) 1931

Virginia Woolf - Orlando

"Habiendo interrogado al hombre y al pájaro y a los insectos (porque los peces, cuentan los hombres que para oírlos hablar han vivido años su soledad de verdes cavernas, nunca, nunca lo dicen, y tal vez lo saben por eso mismo), habiendo interrogado a todos ellos sin volvernos más sabios, sino más viejos y más fríos -porque ¿no hemos, acaso, implorado el don de aprisionar en un libro algo tan raro y tan extraño, que uno estuviera listo a jurar que era el sentido de la vida?- fuerza es retroceder y decir directamente al lector que espera, todo trémulo, escuchar qué cosa es la vida: ¡ay! no lo sabemos. " (fragmento)

“Cuando los besos saben a alquitrán, cuando las almohadas son de hielo,
cuando el enfermo aprende a blasfemar,
cuando no salen trenes para el
cielo,
a la hora de maldecir,
a la hora de mentir.
Cuando marca sus
cartas el tahúr
y rompe el músico su partitura
y vuelve Nosferatu al
ataúd
y pasa el camión de la basura,
a la hora de crecer,
a la hora
de perder,
cuando ladran los perros del amanecer.”

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“En la posada del fracaso,
donde no hay consuelo ni ascensor,
el desamparo y la humedad
comparten colchón
y cuando, por la calle,
pasa la vida, como un huracán,
el hombre del traje gris
saca un sucio calendario del
bolsillo y grita
¿quién me ha robado el mes de abril?
¿pero cómo pudo sucederme a mí?
¿quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.”

__

“Cuando agoniza la fiesta
todas encuentran pareja
menos Lola
que se va, sin ser besada,
a dormirse como cada
noche sola
y una lágrima salada
con sabor a mermelada
de ternura
moja el suelo de su alcoba
donde un espejo le roba
la hermosura.
Nadie sabe cómo le queman en la boca
tantos besos que no ha dado,
tiene el corazón tan de par en par y tan oxidado.”

__

“Algunas veces vivo, y otras veces
la vida se me va con lo que escribo,
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo que te arañe el corazón.
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella…, al mar de tu incomprensión.
No quiero hacerte chantaje,
sólo quiero regalarte una canción.”

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“Desnuda se sentía igual que un pez en el agua,
vestirla era peor que amortajarla,
inocente y perversa como un mundo sin dioses,
alegre y repartida como el pan de los pobres.
No quise retenerla, ¿de qué hubiera servido
deshacer las maletas del olvido?
Pero no sé qué diera por tenerla ahora mismo
mirando por encima de mi hombro lo que escribo.
Le di mis noches y mi pan, mi angustia, mi risa,
a cambio de sus besos y su prisa,
con ella descubrí que hay amores eternos
que duran lo que dura un corto invierno.”

__

“No soporta el dolor, le divierte inventar
que vive lejos, en un raro país,
cuando viaja en sueños lo hace sin mí,
cada vez que se aburre de andar, da un salto mortal.
Cuando el sol fatigado se dedica a manchar
de rosa las macetas de mi balcón
juega conmigo al gato y al ratón,
si le pido “quédate un poco más”, se viste y se va.
Cuanto más le doy ella menos me da
Por eso a veces tengo dudas, ¿no será un tal Judas
el que le enseñó a besar?”