02 mayo 2010

Homenaje a Mercedes Sosa


En Nueva York, cantantes latinoamericanos y la legendaria estadounidense Joan Baez, rindieron homenaje póstumo a "la voz de América": Mercedes Sosa.

Los intérpretes recordaron a la “Negra” entre anécdotas, risas y canciones, dando nueva vida a temas que ella hizo famosos. Entre sus grandes éxitos fueron interpretadas canciones como Gracias a la vida, Todo cambia, No nos moverán, Alfonsina y el mar, La maza y muchas otras.

"Tributo a Mercedes Sosa" fue el primer concierto en Estados Unidos que convocó en el mismo escenario al grupo de estrellas que, bajo la dirección musical del argentino Marcelo Lupis, interpretaron los grandes éxitos de Sosa. El concierto fue organizado por el argentino Néstor Lacoorén en el Avery Fisher Hall del Lincoln Center (Nueva York).

Los cantautores argentinos Piero y León Gieco, el uruguayo El Sabalero y la neoyorquina Joan Baez (conocida por sus temas sociales y su activismo político), la folclorista peruana Eva Ayllón y su compatriota Tania Libertad, todos ellos cautivaron una vez más al público latino con sus voces y manifestaciones de cariño hacia su amiga.

El público se emocionó y se ponía de pie durante la interpretación de los temas de Sosa que parecen estar fundidos en la sangre de la gente latina.

También tomó el escenario la cantautora Teresa Parodi, quien destacó la larga amistad con Sosa, a quien acompañó casi hasta el último momento.

Mercedes Sosa dejó este mundo el 4 de octubre de 2009. Su último trabajo es "Cantora", lanzado poco antes de su muerte, un álbum doble donde enterpreta 34 temas a dúo con destacados cantantes iberoamericanos y cierra con el himno nacional argentino.

Parte de los fondos que se recaudaron en el concierto serán donados a dos organizaciones sin fines de lucro a las que apoyaba Sosa.

Actualidad.RT

29 abril 2010

Alejandra

Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires, el 29 de Abril de 1936, en una familia de inmigrantes de europa oriental. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y, mas tarde, pintura con Juan Batlle Planas. Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Luego de su retorno a Buenos Aires, Pizarnik publicó tres de sus principales volúmenes, "Los trabajos y las noches", "Extracción de la piedra de locura" y "El infierno musical", así como su trabajo en prosa "La condesa sangrienta". En 1969 recibió una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright. El 25 de septiembre de 1972 fallece en su ciudad natal.


de
ÁRBOL DE DIANA

"ella se desnuda en el paraíso
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
de sus visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe"

"ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada"

"no más las dulces metamorfosis de una niña de seda
sonámbula ahora en la cornisa de niebla
su despertar de mano respirando
da flor que se abre al viento"

"la pequeña viajera
moría explicando su muerte
sabios animales nostálgicos
visitaban su cuerpo caliente"

26 abril 2010

Borges/Sábato

El viejo reproductor hace girar el cassette en donde quedan grabadas las voces de dos mentes lúcidas: Borges y Sábato. Por común acuerdo, obviaron la política en estos diálogos, la mayoría acontecidos en la casa de la pintora uruguaya Reneé Noetinger, amiga de ambos, mientras en el edificio de al lado moría la mamá de Borges. Alguna vez también se dieron cita en un bar de Maipú y Córdoba, rodeados de incrédulos espectadores.

Sábato dijo que los periódicos deberían salir cada año o cada siglo, ya que no ocurre nada importante en las noticias que se dejan leer en ellos. Borges acotaba al respecto que los periódicos envejecen tan pronto como ya se los ha leído, que no empleaba su tiempo en leerlos y que la política no era de su interés, ni la última literatura latinoamericana. Borges no era muy aficionado a la música contemporánea, pero alguna vez le hicieron escuchar The Beatles, con lo que quedó enternecido. Para Borges un cuento no debía señalar nombres de lugares reales, para que los lectores no cuestionen o encuentren errores en la obra. Una emoción intempestiva desencadenaba un cuento –confesaba–, como en esa precisa economía verbal que exige La Poesía; en cambio Sábato veía en la novela –como Joseph Conrad–, a un África remota, a la que había que ir desvistiendo con el avance de una barca en las oscuras aguas de un mar intranquilo, como separando de los ojos la niebla. Sendos juicios del mecanismo de escribir de los dos argentinos más notables que la humanidad ha producido.

Alguna tarde de sábado en que la madre de Borges contaba ya sus últimos días, a los 98 años, ambos escritores desvanecían su congoja, como un llanto de palabras que se deslíe en atmósferas de sueño, en el viejo recinto donde la copa de agua parecía esclarecer el enigma de Dios en Borges, y el vaso de whisky de Sábato rememoraba un letargo de palabras dulces, donde un loco podía ser un Dios que sueña despierto, y un mendigo una persona despierta que lamenta ser cuerdamente mundano.
Aún parece girar en el recinto el reproductor de cassettes antiguo, aun para la época, como evocando ciegas conversaciones que suceden a un infinito de citas célebres. Obsesiones, lecturas comunes y reflexiones en torno a la idea de Dios, el arte, el tango, pintura, cine, la muerte, la lúcida locura. Una empatía comunicativa poblaba el ámbito de las conversaciones, esa serie de diálogos signados por la divinidad cabalística del número 7; diálogos de los que han dicho contados insensatos, que fueron inventados, mas cuando uno se compenetra con el tomo, reviven las lúcidas voces de estos dos seres míticos, que como dos almas flotarán al encuentro de sus palabras inmortales.


Jack Farfán Cedrón/Reseñas/16-04-09

Referencia bibliográfica: Orlando Barone (compilador), 2007. Diálogos Borges/Sábato. Emecé Editores/Argentina

08 abril 2010

Logramos cumplir un verdadero sueño


“Con Joaquín estuvo buenísimo –dice Rubén– porque fue cumplir un sueño y estar con el grande de la canción en castellano, el letrista, el poeta. Le hicimos la música a dos letras que nos fue mandando, y al final nos juntamos todos en el estudio y estuvimos grabando las voces sobre nuestra base. Fue cumplir un sueño que en nuestros sueños más húmedos de jovencitos no lo imaginábamos. Fue como, no sé, que nos llamaran los Stones para una zapada”. A diez años de juntarse con la única la intención de hacer versiones del grupo español Leño, Rubén Pozo Prats (guitarra y voz) y José Miguel Torres (bajo y voz, más conocido como Leiva) no sólo tienen una popularidad enorme en España, sino que fueron convocados el año pasado por Joaquín Sabina para participar de la grabación de su último álbum Vinagre y rosas. Gestado en el circuito de los pequeños clubes de rock de Madrid, el dúo Pereza fue ganando fans gracias a un estilo que podía unir a sus amados Rolling Stones con Marc Bolan y referencias locales como Burning y Tequila, donde justamente tocaba Ariel Rot, que participó en su último disco, Aviones, donde también estuvo Andrés Calamaro. ¿Otro sueño cumplido, quizá? “Había un sueño pendiente, que era invitar a Andrés a cantar con nosotros, y el tema ‘Amelie’ se prestaba muy bien y hasta tiene una onda cercana a su disco El cantante, con instrumentación muy minimal, con contrabajo y todo acústico. A Andrés le encantó la canción y quiso colaborar y poner su arte y voz inconfundible. Luego vino Ariel al estudio y puso un solo, en ‘Llévame al baile’, pero fue un encuentro más casual, porque tenemos una amistad más de calle, de vernos seguido, a diferencia de Andrés, que siempre anda entre España y la Argentina. Ariel pasó por el estudio a ver qué estábamos haciendo, enchufó una guitarra y puso su solo”.
Los más exitosos del pop rock
La relación de Pereza con el rock argentino va más allá de la amistad con figuras como Calamaro y Rot, ya que los más memoriosos recordarán que en 2006 participaron del disco tributo a Andrés Calamaro, Calamaro querido! Cantando al Salmón, donde hacen una versión de “Mi enfermedad”, nada menos. También vinieron en noviembre de 2008, dieron abundantes reportajes y un recital showcase de promoción. Además, cuentan con el anecdótico dato de tener un fan club local.

02 abril 2010

2 de abril



La Guerra de las Malvinas/Eduardo Galeano

La Guerra de las Malvinas, guerra patria que por un rato unió a los argentinos pisadores y a los argentinos pisados, culmina con la victoria del ejército colonialista de Gran Bretaña.
No se han hecho ni un tajito los generales y coroneles argentinos que habían prometido derramar hasta la última gota de sangre. Quienes declararon la guerra no estuvieron en ella ni de visita. Para que la bandera argentina flameara en estos hielos, causa justa en manos injustas, los altos mandos enviaron al matadero a los muchachitos enganchados por el servicio militar obligatorio, que más murieron de frío que de bala.

01 abril 2010

Segunda Cita


El trovador declaró en Casa de las Américas que este nuevo fonograma es un homenaje a la Cuba de las últimas cinco décadas, porque sigue «teniendo muchas más razones para seguir creyendo en la Revolución, que para creer en sus detractores». Como los pintores con sus lienzos, Silvio ha querido empezar cada canción «con mejor fortuna». Pero el trovador las ha iniciado siempre con esa suerte terrenal de saber dibujar con precisión exacta la cotidianidad de nuestra Isla y de su gente.
Ha querido pactar una Segunda cita discográfica, luego de esa primera que dedicó a los ángeles de la historia y al diálogo sobre eventos que han abofeteado a la humanidad, como el derribo de las Torres Gemelas o la guerra de Iraq. En este nuevo encuentro ha volcado su poesía y ha emprendido el viaje, como dice en Sea señora, a la semilla de José Martí.
«Dije que veía venir la cita con los ángeles de mi tierra», confesó este viernes en Casa de las Américas, y así nos trae una docena de letras musicalizadas en las que el autor ofrece su perspectiva de la vida, conectándose con la niñez en El gigante, con nuestra realidad en Sea señora, o con esas mujeres que estremecieron la Sierra Maestra por su valentía en aquella etapa crucial en Bendita (Yo fui una vez).
Huracán es la visión del trovador sobre los ciclones que afectaron el Caribe y a nuestra Isla en 2008. Allí, con una melodía que ilustra entre notas la fuerza del meteoro, al que el músico pide no arrebate salud, y sí que soplen los vientos del amor.
También se inspiró en su época inicial, cuando frecuentaba los espacios donde se presentaba César Portillo de la Luz. Demasiado es una vieja deuda, y declaración de admiración hacia quien lo «alumbró con secretos del oficio de trovador».
Detalles autobiográficos trae Trovador antiguo, mientras Dibujo en el agua brotó del epitafio colocado en la tumba del poeta John Keats: «Aquí yace uno cuyo nombre fue escrito en el agua». Y Silvio se colorea en el preciado líquido «con un creyón turquí». San Petersburgo salió de la casualidad, esa que lo cruzó con Gabriel García Márquez en un viaje donde el autor de Cien años de soledad le dio el argumento de una «novia abandonada que llevaba a cuestas sus regalos de bodas».
Para una cantautora entrañable hay un tema especial (Carta a Violeta Parra). Confiesa Silvio en un pequeño folleto, anexo en su álbum, que fue La carta la primera canción que escuchó de la intérprete chilena. Ante tal dedicatoria a Violeta, los periodistas le hicieron notar que su colega español, Joaquín Sabina, incluyó un tema dirigido a la cantante. «Si es de otro, es una casualidad, pero si es de Joaquín, lo dudo. Lo único que digo es que mi disco está terminado desde junio del año pasado», bromeó.
«Joaquín es mi amigo querido, y eso quizá sea una manera de hacerme una señal desde lejos, aparte de reflejar la admiración que seguramente siente por Violeta Parra», afirmó.
Sin dudas, esta docena de canciones apela a la diversidad musical, como bien dijo en las notas discográficas Víctor Casaus. Segunda cita, aseguró Silvio, es más acústico y tiene como común denominador «al trío de jazz»: bajo, piano y batería, y «a veces guitarras» que él mismo tocó.
Para lograr esa cadencia melódica que exhibe el CD, el cantautor se hace acompañar de Robertico Carcassés (piano), Feliciano Arango (contrabajo), Oliver Valdés (batería y percusión), Niurka González (flauta) y Haydée Milanés (coros), entre otros.
El compositor de Rabo de nube y Ojalá subrayó en Casa de las Américas que este nuevo fonograma es un homenaje a la Cuba de las últimas cinco décadas, porque sigue «teniendo muchas más razones para seguir creyendo en la Revolución, que para creer en sus detractores.
«En realidad cualquier disco que hubiera hecho en esta fecha, lo hubiera dedicado al aniversario 50 de la Revolución, porque el año pasado se celebraba ese aniversario», señaló.
Inmerso en la musicalización de dos películas, Silvio adelantó que es probable que este año pudiera salir un volumen más. Baraja dos propuestas: «Tengo un disco inédito con Afrocuba, con canciones viejas mías que tenía montadas con ellos». Otra de las posibilidades pudiera ser un álbum con Diákara, hecho en México y que no salió a la luz pública.
Según explicó, no planea una gira nacional para promover Segunda cita, aunque no descartó que «cuando coincidamos los músicos que participamos en el disco, pues tocaremos un poquito». Y desde la parte de sus seguidores, ya lo esperamos.

22 marzo 2010

Día Nacioanal de la Memoria, por la Verdad y la Justicia

Estos sucesos nos convocan a reflexionar sobre los valores en los cuales se asienta la democracia y nos da el lugar para ser uno más en la construcción de la memoria colectiva de la sociedad que, a pesar del dolor, nos permite una proyección de futuro.

20 marzo 2010

El sueño de la razón produce jueces

Esta mañana se siente tristeado, y aunque ya estemos en el día de Reyes, oyendo la música rasgada de los papeles de regalo, y, en consecuencia, hayan pasado demasiadas horas desde que la policía desalojara a los okupas del Patio Maravillas, Juan Urbano me jura que aún le escuecen en los ojos las imágenes que vio ayer en la plaza del Dos de Mayo, de la que los manifestantes que protestaban por el desahucio salieron en procesión por lo civil hasta la calle del Pez, donde piensan volver a montar su comunidad. En el lenguaje de Juan Urbano, a quien, como ya saben, le gustan los cócteles de palabras, estar tristeado significa que uno está mitad triste y mitad asqueado. Y yo creo que tiene sus razones para las tres cosas.
-Es que fíjate qué mundo -dice-. El despliegue policial fue tan desproporcionado que parecía que iba a empezar una guerra. Y a esos jóvenes que no son delincuentes les tratan como si lo fueran, mientras protegen al dueño del edificio, del que prefiero no decir nada, con lo cual ya te lo estoy diciendo todo. Pero fíjate que inversión de papeles, ¿no? El que está dentro de la Ley es el propietario, un hombre sospechoso de varios delitos urbanísticos, que ha tenido que sentarse en el banquillo por supuestas irregularidades en la modificación parcial del plan urbanístico de Boadilla del Monte, por ejemplo, y está procesado por tráfico de influencias, negociación prohibida y uso de información privilegiada en el municipio de Alcorcón. Y los que están fuera de la ley son esos chicos que se dedicaban a dar peligrosísimos talleres de música, o clases de español para inmigrantes.
Le digo que sí, que tiene razón, pero que si el dueño del inmueble ha puesto una denuncia y el Juzgado ha mandado que se lo devuelvan, qué va a hacer la policía.
-Eso es -insiste-, ahí está el problema, en que la ley defienda a los especuladores y persiga a los que no tienen casa, porque el movimiento okupa nació por eso, porque la gente se cansa de no poder tener dónde caerse viva, de que el producto de su trabajo se lo queden los banqueros y el resto de vampiros de estas sociedades en los que la propiedad privada lo justifica todo, así que si eres ese tipo que tiene a su nombre los papeles del ex-Patio Maravillas, el espacio es tuyo, aunque sea para mantenerlo cerrado; y si eres aquel estúpido japonés millonario que había comprado un Van Gogh, puedes hacer que lo entierren contigo cuando te mueras, que para eso lo has pagado. A los griegos se les cayó el Partenón y a los romanos el Capitolio, pero el siglo XXI tiene la moral en ruinas. Por eso los líderes mundiales siguen cargándose el planeta y al director de Greenpeace en España lo tienen preso un mes los daneses y el Gobierno español no exige que lo suelten inmediatamente.
En el Patio Maravillas había desde una asesoría laboral hasta una sala de ensayos, pasando por un cine, un coro, un taller de idiomas y otro de cuentos, un comedor, una cafetería y un laboratorio de nuevas tecnologías. ¿Qué va a haber ahora? Nada, otra casa vacía que espera llenar de dinero a su dueño, al que protegía en la calle del Acuerdo una legión de policías antidisturbios. Un vecino de la calle de la Palma abrió su balcón y puso La Marsellesa a todo volumen, pero los agentes no bailaron. En lugar de eso, se dedicaron a identificar a los que se atrevían a protestar, como quien dice: ten cuidado con lo que haces, podrías meterte en problemas. A ver si vas a acabar en la cárcel, como el de Greenpeace. Los okupas piensan montar su nuevo proyecto en un edificio de la calle del Pez que lleva años vacío, porque eso es posible, mientras que lo que le ofrecía el área de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento era absurdo: una parcela, algo tan absurdo que no merece ni un comentario.
Ojalá el edificio de la calle del Pez sea aún mejor que el de la calle del Acuerdo. Ojalá Madrid deje de estar llena de casas deshabitadas. Ojalá los jueces dejen de ser demasiado a menudo lo contrario de la justicia, porque esto ha llegado a un punto que podría pintar Goya mojando el pincel en el bote del color negro: el sueño de la razón produce jueces. Ojalá la especulación sea un delito, y deje de serlo protestar contra ella. Quién sabe, igual en este 2010 algo de eso sucede.

02 marzo 2010

El mundo siempre estará partido en dos, pero se puede exigir que las dos mitades no estén tan lejos

Alguna gente dice que hay que leer varios periódicos de distinto signo para saber lo que ocurre, pero en realidad basta con leer uno solo para tener noticias de dos mundos diferentes. Ahora mismo, sin ir más lejos, miras el diario y en la noticia de arriba se informa de que el hotel Ritz va a empezar una reforma que le añadirá, entre otras cosas, 18 nuevas habitaciones de lujo, un spa y un gimnasio bajo el jardín; mientras que en la noticia de abajo se dice que la miseria en la Comunidad de Madrid ha crecido tanto en estos tiempos de crisis para casi todos y grandes negocios para unos cuantos, que obliga a 250.000 personas a pedir comida en los centros de beneficencia que hay en la capital, donde cada día y cada noche llega en busca de ayuda la caravana de la que hablaba Valle-Inclán en uno de sus poemas: "Por los caminos florecidos / va la caravana de los desvalidos, / ciegos, leprosos y tullidos. / No tienen albergue en la noche fría, / no tienen yantar a la luz del día, / por eso son hijos de Santa María". Las cosas cambian deprisa, pero sólo en la parte de la realidad.
En el Ritz, que es una maravilla, un té con pastas vale 30 euros. En los centros de caridad, el Banco de Alimentos de Madrid, la Cruz Roja o Cáritas reparten modestas bolsas de alimentos con tomates, azúcar, arroz y alguna bebida, o dan bocadillos de madrugada, o guisan lo que puedan en los comedores sociales, o lo reparten a domicilio a los más necesitados. Lujo y miseria de un sistema que no funciona porque la planta noble de los edificios, en donde están las oficinas más grandes, cada vez está más lejos del suelo. Tanto que en España ya empieza a ser verdad lo que el novelista nicaragüense Sergio Ramírez me dijo una mañana mientras paseábamos por Managua: "Aquí, como en otras muchos lugares de Latinoamérica, hay dos países; uno virtual, en el que viven, o vivimos, las personas que no tenemos problemas económicos acuciantes, y otro real, en el que viven todos los demás. No tengo ni que decirte que el segundo es mucho mayor que el primero".
Es fantástico que se rehabilite el hotel Ritz y que las necesidades de quienes puedan pagárselo estén cubiertas, pero ¿y el resto? ¿La solución es darles limosna? A lo mejor con los millones de euros que los Gobiernos del primer mundo han dedicado a salvar de la quiebra a los bancos que nos metieron en esta crisis, aunque nunca hubieran hecho gran cosa por los clientes expoliados por esos mismos bancos durante décadas, se podría hacer que las personas que tienen problemas graves dejasen de tenerlos, ¿no?
Por desgracia, el mundo siempre va a estar partido en dos, pero podemos exigir, como mínimo, que las dos mitades no estén tan lejos. No se trata de poner a este lado el spa del Ritz y al otro los comedores sociales, como si fueran dos boxeadores a punto de pelearse, pero sí que es cierto que en ciertos momentos, cuando las cosas, como dicen en Chile, se ponen de color hormiga, parece algo ofensivo que una cosa se construya encima de la otra, o al menos en el solar de al lado. Seguro que a alguno esta idea le parece retórica, populista o cualquiera de esas otras palabras que han inventado los poderosos para desestabilizarle el lenguaje a los débiles. Algo habrá que hacer, porque si ya es preocupante que, nada más que en Madrid, 250.000 personas tengan que pedir caridad para poder comer, más lo sería que sólo fuesen las 250.000 primeras. Y, en cualquier caso, ha pasado demasiado tiempo desde que Valle-Inclán escribió ese poema que se llama Los pobres de Dios, así que tendría que haberse quedado antiguo. ¿Lo está?



el país, madrid/benjamín prado/la caravana de los desvalidos

23 febrero 2010

Ariel Ramírez

El gran melodista del folklore. Ariel Ramírez, el pianista y compositor que dejó importantes piezas para el repertorio de la música nativa.
Porque no se trata de determinar mejores o peores -Cuchi Leguizamón, Adolfo Abalos y Eduardo Falú, entre otros, han escrito obras muy bellas- sino de reconocer en este caso a un gran creador, a partir de su obra. Y su obra es "Alfonsina y el mar", "Zamba de usted" o las canciones de esas dos magnificas obras conceptuales, Cantata sudamericana y Mujeres argentinas, que Ramírez compuso sobre las letras de Félix Luna, y que el público escuchó en la magnífica voz de Mercedes Sosa.
Quizás por haber nacido en Santa Fe el 4 de septiembre de 1921-y no en alguna provincia del Noroeste o del Este chamamecero del Litoral (más predestinadas a cierto contexto musical) Ramírez supo ser un músico que recorrió el país en todas las direcciones.
Estas son las dos características centrales de su obra y de su legado: la musicalidad expresada en el melodismo y la concepción abierta del folklore argentino que le permitió abordar géneros variados y crear obras que terminaron destacándose en cada uno de estos paisajes sonoros. La Misa Criolla es uno de los más claros ejemplos de esa diversidad que se fue dando casi desde el comienzo de su carrera.
Cuando era joven se trasladó de Santa Fe a Córdoba. Una vez allí, a instancias de Atahualpa Yupanqui, comenzó a recorrer el Norte argentino. Luego pasó un tiempo en Mendoza y después se instaló en Buenos Aires, donde su actividad como pianista fue mayor. Entre 1946 y 1956 grabó una veintena de discos para el sello RCA que incluyeron obras propias, como "La tristecita". Al mismo tiempo, estudió en el Conservatorio Nacional de Música.
Durante el primer lustro de la década del 50 viajó por Europa dando conciertos, especialmente en universidades, y luego vivió un tiempo en Perú. En la segunda mitad de esa década desarrolló, en Argentina y el exterior, el trabajo de su propia compañía de música y danza.
En su carrera, la década del sesenta estuvo caracterizada por la composición de grandes obras. La Misa criolla, con un gran elenco, se conoció en 1964. Desde entonces fueron aparecieron el resto de esos trabajos que hoy representan hitos dentro del cancionero de la música nativa: Navidad nuestra, Mujeres argentinas y Cantata sudamericana, y otras menos conocidas, como Los caudillos.
La Misa criolla es la obra de raíz folklórica argentina que más se ha interpretado en el exterior y más versiones tuvo, incluso la de tenores de la música clásica.
Además de su tarea como pianista y compositor, Ariel Ramírez fue, durante cinco períodos, hasta 2004, presidente de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic).

LA MISA CRIOLLA
Uno de sus más aclamados éxitos fue en 1984 cuando la Misa criolla, compuesta 20 años atrás, resultara un éxito mundial. Esta obra fue realizada en base al texto castellano redactado por la Comisión de las Iglesias de América latina, después de que el Concilio Vaticano II dispusiera la realización de los oficios religiosos en el idioma de cada lugar, abandonando el latín, y contó con el apoyo y colaboración del sacerdote Osvaldo Catena, asesor de Liturgia para América Latina, el sacerdote Jesús Gabriel Segade (director de la Cantoría de la Basílica del Socorro) y del sacerdote Alejandro Mayol.[2]
Consta de cinco partes de la liturgia común:
Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Agnus DeiLa composición está basada en ritmos de origen folclórico argentino, como también de Bolivia y Perú. En su primera versión contó con las voces del hoy disuelto grupo Los Fronterizos.
Se ejecutó por primera vez en el Teatro Colón de Buenos Aires con versión escénica a cargo de Roberto Oswald y Aníbal Lápiz, y quince días después en el Avery Fisher Hall en el Lincoln Center de Nueva York, y en la catedral de San Patricio de la misma ciudad. Aquella versión contó con el propio Ariel Ramírez (piano), Zamba Quipildor (voz), Jaime Torres (charango) y su conjunto, con Domingo Cura (percusión), Jorge Padín y el Coro Polifónico Nacional Argentino dirigido por Roberto Saccente. De difusión internacional, fue editada en más de 40 países con más de 3 millones de placas discográficas y fue cantada, entre otros, por Mercedes Sosa y José Carreras (Plácido Domingo cantaba el Kyrie con Dominic Miller).
Participó en los festivales folclóricos más importantes de Argentina, como Cosquín y Jesús María (Argentina).


18 de febrero de 2010, 4 de septiembre de 1921/Buenos Aires, Ariel Ramírez /Santa Fe

19 febrero 2010

Todos los aplausos



lo demás fue emoción











12 febrero 2010

J.S





"con sesenta (y uno) que importa la talla de mis Calvin Klein"

31 enero 2010

Apología de la distancia

Los ecos de la clase magistral de Vallecas siguen sonando en estas noches estivales en las que el calor decelera el ritmo de los acontecimientos y los periódicos empiezan a tener menos páginas. Un momento de calma en la agenda de Benjamín para recordar cómo iba a ser la novela que no fue... así nos lo contó en Vallecas, intercalado entre una disertación suya sobre la importancia de mantener la distancia respecto a lo que estás contando...

Cuando empecé a escribir Mala Gente que Camina en realidad era otra novela. Era una novela, también protangonizada por un profesor que también estaba escribiendo un ensayo sobre Carmen Laforet, que también era medio cínico y que también iba a un viaje a Atlanta, a un congreso de estos de locos sobre locos... pero ahí la novela era otra. Pero un día llegué a casa y escuché en la tele el programa de los niños robados a los republicanos por la dictadura y escribí otra novela. Eso lo he contado otras veces, lo que no creo haber contado nunca, y no sé por qué coño lo voy a contar ahora, pero ya puestos lo contaré, es cuál era la otra novela, qué pasaba en la otra novela.

Lo que pasaba en la otra novela es que yo iba en un avión a Atlanta, efectivamente, conocí a una chica y nos volvimos locos. Aún seguimos siendo amigos. Pero antes de amigos fuimos muchas otras cosas. Yo estaba enamoradísimo de ella, muy colgado por ella, y escribí una novela contando todo eso. Y la novela era un espanto, porque estaba tan colgado de ella que no parecía una novela, parecía un anuncio. Todo lo que decía de ella era tópico, era absolutamente patético. Se la dejé leer a mi editora y me dijo "patética".

Era una historia que tenía tan cerca, estaba tan metido en ella en ese momento que lo escribí fue un absoluto disparate. Sin embargo cuando la dejé escribí unos poemas sobre ella que no están mal. Alguno de ellos, no diré cuál, hay quien ha escrito por ahí que es uno de los mejor poemas de amor que se han escrito nunca. No lo digo por presumir del piropo, lo digo para que veáis cómo cuándo estaba con ella escribí una novela desastrosa, cuando dejé de estar con ella escribí unos poemas que no estaban mal.

"Entonces ya no estabas loco", le dicen desde el público. "Es verdad, tienes toda la razón del mundo, la cercanía produce ese tipo de efecto. Es como si me acerco mucho un papel a la cara ya no veo lo que dice. La distancia es necesaria para todo. Estoy haciendo apología de la distancia. Merece la pena guardar distancia para escribir. No hay nada peor para la literatura que la cercanía. Lo mejor es separarse en el tiempo, en el espacio y sobre todo separarte en la emoción.

Estoy seguro que todas las personas a las que todos los escritores de cualquier género a los que más admiro tienen una cualidad que es la frialdad. El propio Bob Dylan, sus mejores canciones... que definió cuando le preguntaron que sonaba a mercurio salvaje, vete a saber lo que quiso decir con eso. Pero suena a frío. El propio Alberti, en Sobre los ángeles. En ese momento estaba peor que yo con esta chica, estaba entre la escritora Maruja Mayo y la escritora María Teresa León. Todo eso lo cuenta en esos poemas. Pero lo cuenta con un distanciamiento que le llevaron al surrealismo. Él se hizo surrealista para que no le pillara la novia, para disimular, para oscurecer un poco.

Yo soy de los que piensa que jamás hay que contarlo, que no hay que permitir que te puedan pillar en nada. Admiro a la gente que es capaz de esconder un poco las cosas, porque le das más misterio. Si Rafael Alberti, siendo quien era, escribe esos poemas más abiertamente, con una manera más abierta, más sencilla de explicar, diciendo "te quiero mucho porque eres mi novia", seguramente hubiera escrito un libro muy malo.

Desde el apasionamiento, la cólera, el amor excesivo, la alegría excesiva, la triste excesiva es imposible escribir bien, porque no tienes control. Las emociones son una manera de descontrol. Cuando uno siente una gran emoción no estás controlado, no tienes el volante en la mano. No creo que desde un exceso emotivo se pueda escribir bien. Eso es imposible si el que va a escribir soy yo y es posible si el que lo va a hacer es Neruda. Hay gente con más talento y con menos.

Pero aún así, al final a Neruda lo recordamos porque escribió Residencia en la tierra, cumbre del surrealismo en español, pero también porque escribió las odas elementales, poemas al ancla, al botón, a los zapatos, a los calcetines, a la calabaza, a la cebolla, son poemas muy pensados. Uno no puede ver una cebolla y decir directamente redonda rosa de agua. No funciona así, hay que buscar, hay que indagar, y la indagación requiere trabajo y el trabajo requiere tiempo, y atención, y la atención requiere frialdad, o distancia.

Desde la cercanía y el apasionamiento es imposible hacer bien nada, ni escribir ni ninguna otra cosa. Bueno, me refiero a cosas que se hagan con la ropa puesta.

26 enero 2010

A trece años del asesinato de José Luis Cabezas


¿Cuando murió José Luis? No lo sabemos con precisión, pero no fue el 25 de enero de 1997 cuando unos asesinos a sueldo lo incineraron en una cava cercana a Pinamar.
Creemos que lo empezaron a matar mucho antes. Quizás en el momento en que los grandes medios tomaron la decisión de no investigar la corrupción política del menemismo, el enriquecimiento de los jefes sindicales, la maldita policía, o a la mafia yabranista enquistada en el poder. Con el silencio cómplice, dejaron en soledad a todos los “Cabezas” que sí ejercían de verdad el periodismo. El crimen fue contra José Luis, pero pudo haber sido contra cualquier otro miembro de la redacción de la Revista NOTICIAS o contra los periodistas independientes que cumplían con su razón de ser. Las marchas que pedían justicia, que se multiplicaron por meses en todo el país, hacían suponer que la sociedad también entendía que no se había matado sólo a un fotógrafo, sino a todos aquellos que permitían el derecho de la sociedad a informarse libremente, para conocer todo, pero en especial lo que quienes controlan el poder no quieren que se conozca.

En febrero de 1997, un mes después del crimen, el fundador de la Revista NOTICIAS, concluía con la frase que tituló aquel reclamo social: “No se olviden de Cabezas”.
Las razones de su pedido hoy parecen conservar toda su vigencia. Pero no se olviden de por qué lo asesinaron. No se olviden de reclamarles a los diarios coraje para comprometerse con los temas difíciles en el momento que ocurren y no después. No se olviden de que los gobernantes deben ser eficientes sin hacer trampas. No se olviden de que la corrupción genera mafias. Entonces sí, José Luis no será olvidado.

22 enero 2010

Joaquín hizo vibrar la cancha de Boca


Acompañado por su banda, integrada por sus laderos Pancho Varona y Antonio García de Diego, que capitanearon el sonido limpio de sus temas, tuvo espacio para las bromas, los homenajes y los juegos teatrales junto a la nueva corista Mara Barrios, quien, vestida de prostituta, se metió en el personaje de "Una canción para la Magdalena".

Con una puesta en escena (la misma que viene presentando en otras ciudades del interior) que reproducía un paisaje urbano de terrazas, antenas de tv y cañerías al descubierto, el músico hizo foco en su particular estilo dylaniano de voz agrietada para cantar sus temas.

Las canciones fueron cobrando más brío rocanrolero hacia el final de la noche. El artista cobró temperatura con "La del pirata cojo", "Embustera" (de Vinagre y Rosas) y "Pastillas para no soñar", otro clásico para irse despacito de la Bombonera, que lo ovacionó.


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El flaco de Úbeda se hizo un tiempo para recordar a sus amigos, Adolfo Castelo, “el negro” Fontanarrosa, Sandro, Jorge Guinzburg y Mercedes Sosa, quienes recibieron la ovación de las 40 mil almas presentes.

Otro éxito del extraordinario Joaquín.

20 enero 2010

Vivir es caro, pero matar es barato

La diferencia entre la vida y la muerte es que a la primera le pone los precios el mercado y a la segunda se los pone el Código Penal. Llega enero y los transportes públicos, la luz, los impuestos y otras cosas inevitables se encarecen, mientras que algunos delitos se abaratan. Lo segundo duele más que lo primero, porque es más fácil resignarse a que la economía consista en que la gente honrada financie a los ladrones, que aceptar que la justicia parezca una diosa que anda por las calles con la balanza torcida y cantando ese tango de Enrique Santos Discépolo que dice: "¡Qué falta de respeto, / qué atropello a la razón...!".

Personas en todo el mundo como nuestro amigo Juan Urbano abren el periódico, leen las penas que solicita la fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Madrid para los tres porteros de la discoteca Balcón de Rosales que mataron a golpes a Álvaro Ussía, aquel estudiante de 18 años cuyo crimen fue tropezar con una chica en la pista de baile, y se queda helado. El que lo asesinó, 15 años, y sus dos compinches, 13. No cumplirán ni la mitad de esa pena, de modo que la canallada les sale casi gratis, en su opinión.

La parte visible de aquel suceso tristísimo fue que el Ayuntamiento cancelara la licencia del local y anunciase una serie de medidas para impedir que esos ejércitos de matones que hay en muchos antros de la ciudad y que se comportan demasiadas veces como bandas paramilitares siguieran provocando tragedias. Se iba a regularizar al personal, se iba a exigir que siguiese cursos de formación y que estuviese titulado, se iban a vigilar las zonas conflictivas, se iban a enviar inspectores y tal vez policías municipales a esos negocios... Ha pasado algo más de un año desde que los energúmenos sacaron a Álvaro a golpes de la discoteca, y el que llevaba la voz cantante lo derribó con una zancadilla, y a continuación, tal y como relata el auto del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, "de forma intencionada y siendo consciente de que con ello podía provocarle la muerte, se arrojó con todas sus fuerzas sobre él, tirándose de rodillas sobre su pecho y manteniéndose en esa posición, hasta provocarle una rotura traumática del corazón". Y las preguntas que tenemos que hacernos después de estos 13 meses son: ¿se están aplicando todas esas normas?, ¿se sigue ahora, realmente, un control estricto de los empleados de seguridad que trabajan en los garitos? Juan Urbano, que suele salir con sus amigos por las noches y me cuenta a mí sus aventuras por las mañanas, dice que ni hablar, que no se ha hecho absolutamente nada, que los discursos se fueron como agua sucia por los desagües de los titulares, todos los antros siguen teniendo a sus cancerberos en la entrada y que ellos se comportan igual, y hasta se sienten reforzados por el temor que historias como la de Álvaro Ussía provocan a la clientela. Siempre ocurre lo mismo: el espacio que deja libre la ley lo ocupa el miedo.

Si vamos un paso más allá, parece que lo que se impone en nuestro mundo de primera clase es, precisamente, la proliferación de la seguridad privada, a la que se recurre, por ejemplo, para intentar detener a los piratas que acosan a nuestra flota pesquera; o para defender los comercios y las calles en las que están los comercios, o las estaciones, los trenes, los aeropuertos, y quién sabe si dentro de muy poco los aviones; éste es un planeta lleno de guardaespaldas que patrullan por los mítines políticos, que rodean a los presidentes, a los banqueros, a las estrellas televisivas y al Papa. Hasta las guerras se hacen, más cada vez, a base de mercenarios que disparen balas sin memoria en Irak, Afganistán, o Chechenia. Tal vez es parte del mismo combate que el dinero mantiene contra todo lo público, da igual si es la sanidad, la educación o la policía.

La discoteca Balcón de Rosales continúa cerrada y Álvaro continúa muerto. A sus asesinos les queda mucha vida por delante, y otros como ellos siguen haciendo crecer sus músculos en los gimnasios.

18 enero 2010

“Tras las huellas del capitán Sabina”

“Tras las huellas del capitán Sabina” es la tercera obra de Christian Masello, quien a pesar de residir en Bariloche, evidencia la extraña habilidad de mantener contactos con el propio cantautor, con Joan Manuel Serrat o Jaime Roos, protagonistas de sus primeros libros.

Quienes se aventuren en las atractivas páginas de su obra más reciente, se encontrarán “con un libro que busca salir de lo común. Ya desde su formato, que es cuadrado, con dibujos y fotos. Y también desde lo estrictamente periodístico-literario. Fuera de lo común porque se cuentan dos cosas: la relación que me une con Joaquín Sabina por un lado y por el otro, el momento en el que pasó por una depresión que lo dejó afuera de los escenarios por un rato largo”.

Como buen escritor independiente, por estos días Masello devora kilómetros de rutas para distribuir su nuevo libro, que ya se encuentra convenientemente presente en las librerías de Bariloche. “También se cuenta un poco el momento previo a la depresión y la post-depresión, hace hincapié justamente en la salida, a través de la voz del propio Sabina y de varias personas cercanas a él, como Silvio Rodríguez o sus músicos y coristas. Además, se suman otras voces, algunas directamente hablando de Joaquín o de temas relacionados con él, así aparecen Maradona, Charly García, Vargas Llosa, Iván Noble y Adriana Varela, que también escribió el prólogo. Es introducirse en un período de su vida a través de los propios protagonistas”, remató el autor.

¿Y cuál será la relación que une a este periodista de perfil bajo con tamaña figura de la canción? “Él la catalogó como amistad”, señaló Masello. “Dos veces me dedicó un tema sobre el escenario y me llamó amigo, aunque lo vi solamente una vez en la vida. Después, la relación es que leyó cosas mías que le gustaron y me llamó por teléfono... Cuando lo conocí, fue como conocer a un amigo que nunca había visto antes y así me recibió él. Cuando entré a verlo, me abrazó y me dijo: ¡por fin nos vemos! No tuvimos tiempo de hablar mucho más allá de lo periodístico pero luego me volvió a dedicar un tema sobre el escenario”.

No a cualquiera
Es una anécdota de fuste. “La primera vez que lo hizo, explicó que durante un período de su vida había estado como alejado y que los cambios obligatorios que había tenido que afrontar si quería seguir viviendo, lo habían alejado de ciertas personas o amistades. Pero también había ganado otras y entre ellos, estaba yo. Pienso que es una amistad que se basa más en el afecto a la distancia y en los sentimientos que tiene uno cuando descubre a alguien que escribe cosas que le llegan. A mí me llega lo que él escribe y canta y por lo visto, le ha llegado lo que yo escribí sobre ciertos amigos suyos”.

Esa curiosa manera de relacionarse fue a través de la palabra escrita. “El primer contacto fue a través de entrevistas que yo le había hecho a Adriana Varela, a Serrat, a García Montero -un poeta amigo de él-, creo que a Aute también, es decir, todas entrevistas a personas cercanas que le llegaron una vez que estaba en Buenos Aires y había ido a comprar varias primeras ediciones de libros. Lo que me sigue llamando la atención hasta el día de hoy es que se haya dedicado a hojear mis entrevistas teniendo al lado primeras ediciones de Cortázar, García Márquez o Lorca. A mí me encantan los libros viejos, así que llama la atención que haya prestado atención a un sobre que tenía mis notas. Después de que leyó eso, me llamó por teléfono”, relató el periodista.

El recorte que practica “Tras las huellas...” se explica porque aquel encuentro “fue justo cuando había venido a la Argentina, en su vuelta a los escenarios. Cuando me había llamado por teléfono la primera vez, había quedado pendiente una entrevista, trunca porque él estaba afónico. Luego no lo vi por años porque justamente, no salía de su casa. Iban los músicos a buscarlo para ver si se podía grabar el disco nuevo y se iban, entonces fue retratar esos años que había pasado encerrado, lo que habían vivido él mismo y sus músicos”.

Con varias voces
Existe además otro ingrediente de peso, porque “es un período sobre el cual no hay mucho material, porque libros sobre Sabina hay muchos: sobre sus primeros pasos artísticos, una biografía que llega hasta 2000, un libro de conversaciones de un periodista español en el que se refiere un poco a la depresión pero desde un solo punto de vista y yo buscaba multiplicarlo...

Por eso, quería tomar todas las voces, desde los más íntimos hasta quienes lo quieren pero no lo ven todos los días, como Silvio Rodríguez o Ismael Serrano. Me pareció que era bueno tomar como punto de partida ese momento, el que pasó encerrado. A la vez también hablar de otras cosas, porque hay momentos del libro que son como ensayos en los que me refiero a temas particulares suyos: cómo se lo puede vincular a artistas como Leonard Cohen, por ejemplo o la relación que puede llegar a tener con el subcomandante Marcos. También hay dos cuentos míos que toman como referencia a Sabina, así que es como mezclar una serie de cosas sin que resulte un híbrido, sino un libro con carácter propio que sea distinto, tanto desde lo visual como lo literario”, señaló el autor.

Serrat, Roos, Sabina... No debe ser fácil contactar con gente de agendas tan apretadas desde el Sudoeste rionegrino. Para esos cometidos, residir aquí implica “dificultades en su mayoría. La facilidad puede ser que la tranquilidad que se vive acá te permite estar cada tanto, encerrado sin ver la luz del Sol para escribir. Ahora, para todo lo demás, es decir, hacer entrevistas y demás, se complica y mucho. En realidad, de este trabajo algunas entrevistas ya estaban hechas, otras fueron hechas específicamente para el libro y para todas tuve que viajar. Hay una que es telefónica a Madrid con Ismael Serrano, hay entrevistas por correo electrónico y contactos por correo electrónico que después se transforman en entrevistas. Pero sí, son más las complicaciones pero también es lo que uno eligió. Si viviera en Buenos Aires, tendría acceso a más personas pero no la tranquilidad para tener ideas locas como hacer este libro”. Y se sabe, la creatividad no tiene demasiado que ver con la cordura.

Julio Cortázar - Rayuela Cap. 7


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mi para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja...

...Me miras, de cerca me miras, cada vez mas de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez mas de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, Jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua. (fragmento)



Alejandra Pizarnik - Piedra Fundamental

No puedo hablar con mi voz sino con mis voces.

Sus ojos eran la entrada del templo, para mí, que soy errante, que amo y muero. Y hubiese cantado hasta hacerme una con la noche, hasta deshacerme desnuda en la entrada del tiempo.

Un canto que atravieso como un túnel.

Presencias inquietantes, gestos de figuras que se aparecen vivientes por obra de un lenguaje activo que las alude, signos que insinúan terrores insolubles.

Una vibración de los cimientos, un trepidar de los fundamentos, drenan y barrenan, y he sabido dónde se aposenta aquello tan otro que es yo, que espera que me calle para tomar posesión de mí y drenar y barrenar los cimientos, los fundamentos, aquello que me es adverso desde mí, conspira, toma posesión de mi terreno baldío, no, he de hacer algo, no, no he de hacer nada, algo en mí no se abandona a la cascada de cenizas que me arrasa dentro de mí con ella que es yo, conmigo que soy ella y que soy yo, indeciblemente distinta de ella.

En el silencio mismo (no en el mismo silencio) tragar noche, una noche inmensa inmersa en el sigilo de los pasos perdidos.

No puedo hablar para nada decir. Por eso nos perdemos, yo y el poema, en la tentativa inútil de transcribir relaciones ardientes.

¿A dónde la conduce esta escritura? A lo negro, a lo estéril, a lo fragmentado.

Las muñecas desventradas por mis antiguas manos de muñeca, la desilusión al encontrar pura estopa (pura estepa tu memoria): el padre, que tuvo que ser Tiresias, flota en el río. Pero tú, ¿por qué te dejaste asesinar escuchando cuentos de álamos nevados?

Yo quería que mis dedos de muñeca penetraran en las teclas. Yo no quería rozar, como una araña, el teclado. Yo quería hundirme, clavarme, fijarme, petrificarme. Yo quería entrar en el teclado para entrar adentro de la música para tener una patria. Pero la música se movía, se apresuraba. Sólo cuando un refrán reincidía, alentaba en mí la esperanza de que se estableciera algo parecido a una estación de trenes, quiero decir: un punto de partida firme y seguro; un lugar desde el cual partir, desde el lugar, hacia el lugar, en unión y fusión con el lugar. Pero el refrán era demasiado breve, de modo que yo no podía fundar una estación pues no contaba más que con un tren algo salido de los rieles que se contorsionaba y se distorsionaba. Entonces abandoné la música y sus traiciones porque la música estaba más arriba o más abajo, pero no en el centro, en el lugar de la fusión y del encuentro. (Tú que fuiste mi única patria ¿en dónde buscarte? Tal vez en este poema que voy escribiendo.)

Una noche en el circo recobré un lenguaje perdido en el momento que los jinetes con antorchas en la mano galopaban en ronda feroz sobre corceles negros. Ni en mis sueños de dicha existirá un coro de ángeles que suministre algo semejante a los sonidos calientes para mi corazón de los cascos contra las arenas. (Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.)

(Es un hombre o una piedra o un árbol el que va a comenzar el canto...)

Y era un estremecimiento suavemente trepidante (lo digo para aleccionar a la que extravió en mí su musicalidad y trepida con más disonancia que un caballo azuzado por una antorcha en las arenas de un país extranjero).

Estaba abrazada al suelo, diciendo un nombre. Creí que me había muerto y que la muerte era decir un nombre sin cesar.

No es esto, tal vez, lo que quiero decir. Este decir y decirse no es grato. No puedo hablar con mi voz sino con mis voces. También este poema es posible que sea una trampa, un escenario más.

Cuando el barco alternó su ritmo y vaciló en el agua violenta, me erguí como la amazona que domina solamente con sus ojos azules al caballo que se encabrita (¿o fue con sus ojos azules?). El agua verde en mi cara, he de beber de ti hasta que la noche se abra. Nadie puede salvarme pues soy invisible aun para mí que me llamo con tu voz. ¿En dónde estoy? Estoy en un jardín.

Hay un jardín.


Las olas - Virginia Woolf

El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada. Poco a poco, a medida que una palidez se extendía por el cielo, una franja sombría separó en el horizonte al cielo del mar, y la inmensa tela gris se rayó con grandes líneas que se movían debajo de su superficie, siguiéndose una a otra persiguiéndose en un ritmo sin fin. Al aproximarse a la orilla, cada una de ellas adquiría forma, se hinchaba y se rompía arrojando sobre la arena un delgado velo de blanca espuma. La ola se detenía para alzarse enseguida nuevamente, suspirando como una criatura dormida cuya respiración va y viene inconscientemente. Poco a poco, la franja oscura del horizonte se aclaró: se hubiera dicho un sedimento depositado en el fondo de una vieja botella, dejando al cristal su transparencia verde. En el fondo, el cielo también se hizo translúcido, cual si el sedimento blanco se hubiera desprendido lo cual si el brazo de una mujer tendida debajo del horizonte hubiera alzado una lámpara, y bandas blancas, amarillas y verdes se alargaron sobre el cielo, igual que las varillas de un abanico. Enseguida la mujer alzó más alto su lámpara y el aire pareció dividirse en fibras, desprenderse de la verde superficie en una palpitación ardiente de fibras amarillas y rojas, como los resplandores humeantes de un fuego de alegría. Poco a poco las fibras se fundieron en un solo fluido, en una sola incandescencia que levantó la pesada cobertura gris del cielo transformándola en un millón de átomos de un azul tierno. La superficie del mar fue adquiriendo gradualmente transparencia y yació ondulando y despidiendo destellos hasta que las franjas oscuras desaparecieron casi totalmente. El brazo que sostenía la lámpara se alzó todavía más, lentamente, se alzó más y más alto, hasta que una inmensa llama se hizo visible: un arco de fuego ardió en el borde del horizonte, y a su alrededor el mar ya no fue sino una sola extensión de oro. La luz golpeó sucesivamente los árboles del jardín iluminando una tras otra las hojas, que se tornaron transparentes. Un pájaro gorjeó muy alto; hubo una pausa: más abajo, otro pájaro repitió su gorjeo. El sol utilizó las paredes de la casa y se apoyó, como la punta de un abanico, sobre una persiana blanca; el dedo del sol marcó sombras azules en el arbusto junto a la ventana del dormitorio. La persiana se estremeció dulcemente. Pero todo en la casa continuó siendo vago e insustancial. Afuera, los pájaros cantaban sus vacías melodías. (fragmento) 1931

Virginia Woolf - Orlando

"Habiendo interrogado al hombre y al pájaro y a los insectos (porque los peces, cuentan los hombres que para oírlos hablar han vivido años su soledad de verdes cavernas, nunca, nunca lo dicen, y tal vez lo saben por eso mismo), habiendo interrogado a todos ellos sin volvernos más sabios, sino más viejos y más fríos -porque ¿no hemos, acaso, implorado el don de aprisionar en un libro algo tan raro y tan extraño, que uno estuviera listo a jurar que era el sentido de la vida?- fuerza es retroceder y decir directamente al lector que espera, todo trémulo, escuchar qué cosa es la vida: ¡ay! no lo sabemos. " (fragmento)

“Cuando los besos saben a alquitrán, cuando las almohadas son de hielo,
cuando el enfermo aprende a blasfemar,
cuando no salen trenes para el
cielo,
a la hora de maldecir,
a la hora de mentir.
Cuando marca sus
cartas el tahúr
y rompe el músico su partitura
y vuelve Nosferatu al
ataúd
y pasa el camión de la basura,
a la hora de crecer,
a la hora
de perder,
cuando ladran los perros del amanecer.”

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“En la posada del fracaso,
donde no hay consuelo ni ascensor,
el desamparo y la humedad
comparten colchón
y cuando, por la calle,
pasa la vida, como un huracán,
el hombre del traje gris
saca un sucio calendario del
bolsillo y grita
¿quién me ha robado el mes de abril?
¿pero cómo pudo sucederme a mí?
¿quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.”

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“Cuando agoniza la fiesta
todas encuentran pareja
menos Lola
que se va, sin ser besada,
a dormirse como cada
noche sola
y una lágrima salada
con sabor a mermelada
de ternura
moja el suelo de su alcoba
donde un espejo le roba
la hermosura.
Nadie sabe cómo le queman en la boca
tantos besos que no ha dado,
tiene el corazón tan de par en par y tan oxidado.”

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“Algunas veces vivo, y otras veces
la vida se me va con lo que escribo,
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo que te arañe el corazón.
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella…, al mar de tu incomprensión.
No quiero hacerte chantaje,
sólo quiero regalarte una canción.”

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“Desnuda se sentía igual que un pez en el agua,
vestirla era peor que amortajarla,
inocente y perversa como un mundo sin dioses,
alegre y repartida como el pan de los pobres.
No quise retenerla, ¿de qué hubiera servido
deshacer las maletas del olvido?
Pero no sé qué diera por tenerla ahora mismo
mirando por encima de mi hombro lo que escribo.
Le di mis noches y mi pan, mi angustia, mi risa,
a cambio de sus besos y su prisa,
con ella descubrí que hay amores eternos
que duran lo que dura un corto invierno.”

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“No soporta el dolor, le divierte inventar
que vive lejos, en un raro país,
cuando viaja en sueños lo hace sin mí,
cada vez que se aburre de andar, da un salto mortal.
Cuando el sol fatigado se dedica a manchar
de rosa las macetas de mi balcón
juega conmigo al gato y al ratón,
si le pido “quédate un poco más”, se viste y se va.
Cuanto más le doy ella menos me da
Por eso a veces tengo dudas, ¿no será un tal Judas
el que le enseñó a besar?”