
La novela salió en España y un año después, en el 99, en Buenos Aires. Pero apareció tan rápido como desapareció. "Problemas administrativos", le dijeron. Sin embargo, el libro siguió su propio camino: lleva vendidos 500.000 ejemplares en todo el mundo —fue traducida a 16 idiomas y editada en 23 países—, obtuvo el Premio Amnesty International y fue finalista del prestigioso premio Fémina, de Francia.
Ahora acaba de reeditarla la editorial Planeta en Argentina, justo cuando millones de espectadores siguen la tira Montecristo, la primera que cuenta en la televisión una historia de apropiación de chicos durante la Dictadura. También coincide con los nuevos juicios a los represores y con el hallazgo del nieto número 85 por parte de las Abuelas de Plaza de Mayo.
La novela cuenta, en clave de suspenso casi policial, la historia de Luz, una joven que descubre que no es hija biológica de quienes creía sus padres y todo su recorrido hasta descubrir que sus padres fueron militantes durante la dictadura militar. La historia invita a la lectura desde la primera página, tal vez porque empieza con un final feliz: el reencuentro de la hija con su padre.
Después de vivir 13 años en Madrid, Elsa Osorio (54) decidió hace unos meses armar la biblioteca en su casa nueva de Colegiales. Y dice que eso significa que vino para quedarse.
- ¿Por qué cree que se reedita su novela justo ahora?
- Creo que hay en la sociedad un cambio con respecto a la memoria, más allá de que en algunos momentos se pueda exagerar o frivolizar. Me parece que lo más importante que está pasando es que la memoria ha triunfado, por decirlo de alguna manera. La cuestión del robo de niños es algo que concierne a todo el mundo. Esta novela ha sido publicada en muchos países y me ha llamado la atención por qué le importa a un finlandés o a un japonés. Creo que porque tiene que ver con la identidad robada.
- ¿Le ayudó escribir la novela viviendo afuera?
- Mucho. La empecé a escribir en 1996, a 20 años del golpe. En ese momento no conocíamos que hubiera chicos que se buscaran a sí mismos. Cuando salió el libro en España, en el 98, coincidió con la primera chica, Paula Cortassa, que hizo su búsqueda. Era algo que estaba ahí, en la sociedad, que yo sentía. La sociedad oculta muchos secretos. Lo que me resultó más difícil fue meterme en el 76 porque me di cuenta de que el miedo había quedado intacto en alguna parte de mi cuerpo, pude sentirlo tal cual como si hubiera quedado ahí.
- La pregunta esencial de la protagonista es por qué nadie la buscó
- Sí. Lo que a mí se me ocurrió, no en el momento de escribirlo sino después, fue que quería era que la generación de nuestros hijos nos busque como generación. Tanta gente murió por esa frase elemental que figura en todo el libro, "por querer una sociedad más justa".
- A 30 años del Golpe estas historias están cada vez más presentes en las ficciones. ¿Desde ahí es menos doloroso enterarse de qué fue lo que pasó?
- Yo creo que ahora estas historias sí se pueden escuchar o saber que nos pertenecen a todos. Yo no le diría nunca a nadie por qué se entera recién ahora. No importa. Bienvenido si te enterás ahora. Creo que la ficción aparece más tarde y tiene un poder diferente del testimonio. En la ficción estamos en situaciones imaginarias, basadas en la realidad, lo curioso es que una cadena de mentiras, como es la ficción, puede producir en el lector un efecto de verdad porque te podés identificar con unos y con otros. Mis personajes pueden ser cualquiera y eso quizás inquiete o moleste más. Y reaccionan no por cuestiones ideológicas sino por razones humanas.
- Cuando lo escribió estaban por comenzar en España los juicios que inició Baltasar Garzón y ahora se reiniciaron los juicios a los represores acá.
- A mí me parece impresionante que ahora se haya dado una sentencia por genocidio. Creo que esto va a liberar a mucha gente que no habló por miedo y que todavía guarda secretos. Sin embargo, desaparece un testigo. Quien lo hizo produjo el efecto que buscaba. Solamente que ahora hay muchas voces que apoyan a la Justicia para que haga su camino y que no consiga el efecto que quieren unos pocos.
- ¿Por qué las mujeres son más buenas y las más malas de su novela?
- Creo que existen esos personajes. Hay algunas cosas que las pongo en personajes femeninos porque es fiel a la historia. Aquí, las madres, las abuelas, las mujeres fueron la resistencia. En ese sentido no es una cuestión feminista sino de fidelidad a la historia.
- ¿Por qué eligió una chica como protagonista?
- Porque a mí me parece que las mujeres somos más valientes.
Elsa Osorio nació en Buenos Aires en 1952. Es autora de los libros de cuentos “Ritos Privados” y “Reina mugre”, y de la biografía novelada “Beatriz Guido: Mentir la verdad”. Publicó el ensayo “Las malas lenguas” y las novelas “Cielo de Tango” y “A veinte años, Luz”, que fue editada en todo el mundo. La novela fue finalista del prestigioso Premio Fémina (Francia) y obtuvo el Premio Amnesty International.