13 febrero 2009

Diferentes nosotros y los otros

A quienes NOSOTROS, llamamos OTROS_____son sigilosos, apenados y penetrantes, también____la tropa más gentil que hemos destacado en nuestra vida de_____ DIFERENTES. No cabe duda de lo bienaventurados que son los OTROS al haberse nutrido con el conocimiento moral de______ NOSOTROS, porque es ahí donde comienza un avance sin antepuestos.

103 comentarios:

Anónimo dijo...

Selecto juzgar,
saludos Iván. Belü

Anónimo dijo...

Me pregunto en donde me encuentro. Muy bueno, besos
Cinthia

Anónimo dijo...

Que buen juego de palabras para situarse en el lado contradictorio, me desconcertaste, me dejaste pensando Iván….
Un beso, Carolina

Anónimo dijo...

Acá demostrás tu yo íntegro, tu ¿compleja? esencia al pensar ¿o al observar? Excelente, Iván.
Mønika

Anónimo dijo...

Me gusta.

Anónimo dijo...

¿Nueva teoría o prueba fiel?
Abrazo, Germán

Desierto dijo...

Buenisimo Iván y es cierto, apoyo lo que estás escribiendo, se vé que a pesar de cortito lo escribiste con mucho cuidado, muy bueno me gustó.

Anónimo dijo...

Es cierto, es un juego de palabras manifiesto tu texto Iván. Me parece bueno y reflexivo. Beta

Anónimo dijo...

Que enfoque Iván! Desguarnecida quedé.
Mayte

Anónimo dijo...

¡QUE HABILIDAD MAS GRANDE MUCHACHO!

Beso, Erminda.

Lagrima dijo...

Super interesante el escrito, me dejo pensando, ya desplegare una opinion mas certera...
Por otro lado, si anduve por el sur del país, imaginate(no se si conoces) que no me puede ir de otra manera que bellisimo...
Un abrazo Iván
L

Anónimo dijo...

Realmente dejás pensando con el texto, no sé si estoy entre los NOSOTROS o los OTROS.
Un beso, Paola

TRISTAN dijo...

www.fragmentoscomoretazos.blogspot.com

Anónimo dijo...

Amigo, acá me la dejaste picando.
Un abrazo, Ernesto

Anónimo dijo...

No, no es hipótesis.
Un abrazo, Ayelen

Anónimo dijo...

¿Presunción?
Muy bueno, sir Ivano.
Gollum

Anónimo dijo...

Bien pensado, con cuidado y reflexión hacia los “otros”, que nos son “nosotros”.
Un abrazo cumpa, “uno de nosotros o de los otros” (Gaitán)

Anónimo dijo...

El haber escrito "nos", no significa no ser los "otros".
Gaitán

Anónimo dijo...

Yo pertenezco a los otros.
Gardelito

Anónimo dijo...

Me interesó el manejo que hiciste. Pabl0

Anónimo dijo...

Los unos no son sin los otros...
no cabe duda, Ivano, te gusta el juego de palabras para dejar pensando a quienes como yo, piensan "hasta ahí"

Besos! Ibera

Anónimo dijo...

Deslizamiento de imágenes, fijate que aun así, no descubro el “lado”, un abrazo viejo, Raúl

Anónimo dijo...

Dejo mi opinión, me resultás leal y al mismo tiempo manipulador respecto a lo que escribís. Dejás una puerta abierta al comentario y supongo de ahí, extraes testimonios para tu próximo escrito. Si me equivoco, me equivoco.
Ah! Y demás está escribir, pero por las…lo escribo, me gusta muchísimo tu temática.
Soy Evelyn, de Venado, y ya estoy tomando exámenes, espero que vos tengas mejor suerte con los tuyos.
Un beso grande Iván, y saludos a Gardelito que se hace el loco y lo leo a cada rato y es muy cuerdo…

Anónimo dijo...

Hola Evelyn de Venado Tuerto, yo también estoy tomando exámenes, y si vos decís que soy cuerdo, los pendex me están dejando más loco.
Ya boché a ocho.
Un beso y a ver si nos vemos.
Gardelito

Anónimo dijo...

Que bueno que está esto, pero se me hizo un quilombo bárbaro.
personalmente necesitaría una explicación, pero también sé que quien escribe no las da. Me jodo.
Un abrazo IvanoVICH

Gastón

Anónimo dijo...

Gastón, Iván las da.
Gardelito

Anónimo dijo...

jaja Gardelito, siempre fuiste un poco severo.
Un beso grande y llamame.
Evelyn

Anónimo dijo...

Menudo juego de escondrijo imaginativo.
Un besote, Jackelina

Anónimo dijo...

Geniales palabras, me he acordado de David Broza.
Seguro que te gusta, saludos!
Natalia

Anónimo dijo...

Detallado... con todas las palabras de la imaginación que desdoblás.
Besos, Rita

Anónimo dijo...

El precisarse es la iniciación de la aventura.

Buenísimo Iván, y como estoy en proceso de delimitarme, no tengo la menor idea en donde estoy. Tanya

Anónimo dijo...

Nada es como la imaginación para desasirse de todo lo furtivo que porfiado estimula la abertura cerrada para salir y dejarse ver con tanta conformidad como surge escrito en la imagen de tus “otros”.
Gran relato, Ivano, te pasaste de bueno.
Abrazo sabinero. Guillermo Fontán

Anónimo dijo...

Bien podríamos ser todos UNO...
Besos, Nancy

Anónimo dijo...

Que bªrbaro Ivªn
Esto dª pªrª romperse lª cabezª
Besos, sªbineros
ªnª

Anónimo dijo...

¡¡Que ya nunca volveremos a ser uno solo!! Abrazo, mister
Leo

Anónimo dijo...

Jugar con las palabras cambia todo concepto, bárbaro.
Cristina

Anónimo dijo...

Un relato que explaya muchísimas posibilidades, esto es lo que me gusta, podría decirte que me entretiene, pero no, y no sé definirlo con exactitud. Creo, a pesar de todo, ser (nosotros). Me gustó mucho.
Besos, Graciela Mercerat

Vallarina dijo...

Iván, qué relato más grato y encantador.

Y me alegro de que disfrutéis tanto con Sabina.

Aylen dijo...

Hey Sabinero! tu magia sigue inmune, compendiada en cada sílaba y en todos sus silencios, los que dejan lugar a la reflexión de "este lado de nosotros"

Besos

Anónimo dijo...

Bien le has armado, Iván.
Un abrazo.
Ramón

Dorio dijo...

excelente relato, mister, el reflejo de lo que somos, podemos o queremos
un abrazo

juancho dijo...

Enigmático texto en donde dejás infinitas incógnitas, muy bueno.
Juancho

Mika dijo...

Muy bueno
el juego de palabras. Un abrazote.

Anónimo dijo...

Lo bueno es ir aprendiendo quiénes somos cada día, irnos descubriendo poco a poco y descubrirnos en los demás.

Interesante reflexión,
Daniela

Lautaro dijo...

flor de quilombo me dejaste, Ivano,
abrazo

Anónimo dijo...

excelente trabajo

Anónimo dijo...

muy bueno, iván

Anónimo dijo...

Si que está bien pensado, tanto así que me estoy rompiendo la cabeza para saber que soy ( o que no soy)
Un beso, Sonia

julio dijo...

muy bien pensado, mister


un abrazo

FABIO dijo...

Muy bien armado, gusto en leerte.

silvina dijo...

yo leo y leo y no sé en donde encajo ;)

Casio dijo...

es muy bueno, Iván, muy bueno

Anónimo dijo...

jaja que tema el tuyo!!!!
besos

María

RAQUEL dijo...

Inteligente trenzar de palabras.

Viviana dijo...

Me dejaste la mente en un laberinto. Muy bueno.
Un beso y feliz día.

Mauricio dijo...

Otro profundo vaivén, amigo, la incógnita perdura y quizás por siempre.
Un abrazo

Teo dijo...

jaja excelente Iván!!!

Esteban dijo...

Diferencia tras diferencia y sus reclamaciones válidas.
Y así caminamos, Ivano.
Un abrazo, de un NOSOTROS.

Lore dijo...

estupenda e inteligente composición, y reconozco
que no se me hace fácil seguirte
besos

Luciano dijo...

Debiste titularlo MARGINALES, mister.
Muy bueno, muy loco.

Sandra dijo...

original de verdad, supongo que tenés muy en claro cada uno de los "lados"
un beso

marisol dijo...

jaja que hdp, buenísimo
¡¡¡de una!!!
un beso, mister

Anónimo dijo...

Caramba!! si que hay gente lúcida en este mundo.
Ha sido un gusto leer cuanto escribes.

Eli

beatríz dijo...

muy bueno de verdad

Anónimo dijo...

Chan Chan! Me queda la duda respecto a mi condición :(

Lia

Andrés dijo...

Gracias Ivano
por hacerme sentir ligeramente
incómodo ja ja
Abrazos

roff dijo...

eres genial, hombre

laura dijo...

resolver el secreto, esa debe ser nuestra misión

besitos, ivano

Luciano dijo...

Ejercicio incendiario. La gran división con su punteo. Buenísimo.

María Alejandra dijo...

yo...diferente
es excelente, Ivano

besotes

SHINE dijo...

Guay!!Eres un artista!!
Excelente!!

Perone dijo...

yo no tengo idea
abrazo, mister

Ezequiel dijo...

Chamigo, usted no da paz. Abrazo

CELIA dijo...

Iván, vaya relato! Para cuando el libro?

Luciano dijo...

Eso, ¿para cuando?

Anónimo dijo...

Ciertamente me conecté mucho con tus trabajos, con este en particular.
Un beso desde Mendoza
Laura

Lautaro dijo...

Yo soy NOSOTROS,

un abrazo, mister.

Anónimo dijo...

Yo los otros!
Muy, pero muy copado, Iván.
Besos

Romina

ANA dijo...

Quizás vemos el reflejo de nuestro propio yo en los otros, o los otros en nuestro involuntario yo, o, o no sé.

jajaja
ay Iván!!!!

Aylen dijo...

Bien tocada te dejó lo que leíste, Ana, yo no te entendí (será la hora?)
Ayuda para Ana, Ivano!!

Besos

Anónimo dijo...

A mi parecer, Ana se enredó.
Gardelito

Anónimo dijo...

jajajaja

CELIA dijo...

Fué por la hora!!!
Besos Gardelo!

Diego dijo...

Huy Anita, que pasó? que carajo es el involuntario yo?

Anónimo dijo...

jajaja

Anónimo dijo...

Ana qué pasó??
Germán

Patricio dijo...

LA ATACÓ EL INVOLUNTARIO YO!!

Belén dijo...

jaja Ana a dormir!!!

Abel dijo...

ANA deja en claro que no es NOSOTROS ni los OTROS jajaja

Anónimo (de paso) dijo...

Yo estoy con ANA, cuando escribís así no te entiendo Ivano!!!

Camila dijo...

¿Serás diferente?
;)

ANA dijo...

No se burlen, intenté explicarme!!!

Anónimo dijo...

jajajajajajajajajajaja

Anónimo dijo...

La confundiste, Iván!!
Abrazo
Raúl

Lautaro dijo...

Intentaste, ANA, pero no lo conseguiste ;)

Abrazos

Anónimo dijo...

Nada que agregar.
Abrazo
Ricardo

Anónimo dijo...

habrá ordenado ANA la idea?

Rolo

Anónimo dijo...

Anda en eso, Rolo.
Germán

Anónimo dijo...

habrá leído ANA Nos, Ellos, un remiendo llamado Otros

Rolo

ANA dijo...

SI, Rolo, SI!!!!

Anónimo dijo...

Alguna opinión al respecto, ANA?
Santi

Gustavo dijo...

Llamando a ANA, llamando a ANA, llamando a ANA =)

Anónimo dijo...

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Julio Cortázar - Rayuela Cap. 7


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mi para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja...

...Me miras, de cerca me miras, cada vez mas de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez mas de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, Jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua. (fragmento)



Alejandra Pizarnik - Piedra Fundamental

No puedo hablar con mi voz sino con mis voces.

Sus ojos eran la entrada del templo, para mí, que soy errante, que amo y muero. Y hubiese cantado hasta hacerme una con la noche, hasta deshacerme desnuda en la entrada del tiempo.

Un canto que atravieso como un túnel.

Presencias inquietantes, gestos de figuras que se aparecen vivientes por obra de un lenguaje activo que las alude, signos que insinúan terrores insolubles.

Una vibración de los cimientos, un trepidar de los fundamentos, drenan y barrenan, y he sabido dónde se aposenta aquello tan otro que es yo, que espera que me calle para tomar posesión de mí y drenar y barrenar los cimientos, los fundamentos, aquello que me es adverso desde mí, conspira, toma posesión de mi terreno baldío, no, he de hacer algo, no, no he de hacer nada, algo en mí no se abandona a la cascada de cenizas que me arrasa dentro de mí con ella que es yo, conmigo que soy ella y que soy yo, indeciblemente distinta de ella.

En el silencio mismo (no en el mismo silencio) tragar noche, una noche inmensa inmersa en el sigilo de los pasos perdidos.

No puedo hablar para nada decir. Por eso nos perdemos, yo y el poema, en la tentativa inútil de transcribir relaciones ardientes.

¿A dónde la conduce esta escritura? A lo negro, a lo estéril, a lo fragmentado.

Las muñecas desventradas por mis antiguas manos de muñeca, la desilusión al encontrar pura estopa (pura estepa tu memoria): el padre, que tuvo que ser Tiresias, flota en el río. Pero tú, ¿por qué te dejaste asesinar escuchando cuentos de álamos nevados?

Yo quería que mis dedos de muñeca penetraran en las teclas. Yo no quería rozar, como una araña, el teclado. Yo quería hundirme, clavarme, fijarme, petrificarme. Yo quería entrar en el teclado para entrar adentro de la música para tener una patria. Pero la música se movía, se apresuraba. Sólo cuando un refrán reincidía, alentaba en mí la esperanza de que se estableciera algo parecido a una estación de trenes, quiero decir: un punto de partida firme y seguro; un lugar desde el cual partir, desde el lugar, hacia el lugar, en unión y fusión con el lugar. Pero el refrán era demasiado breve, de modo que yo no podía fundar una estación pues no contaba más que con un tren algo salido de los rieles que se contorsionaba y se distorsionaba. Entonces abandoné la música y sus traiciones porque la música estaba más arriba o más abajo, pero no en el centro, en el lugar de la fusión y del encuentro. (Tú que fuiste mi única patria ¿en dónde buscarte? Tal vez en este poema que voy escribiendo.)

Una noche en el circo recobré un lenguaje perdido en el momento que los jinetes con antorchas en la mano galopaban en ronda feroz sobre corceles negros. Ni en mis sueños de dicha existirá un coro de ángeles que suministre algo semejante a los sonidos calientes para mi corazón de los cascos contra las arenas. (Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.)

(Es un hombre o una piedra o un árbol el que va a comenzar el canto...)

Y era un estremecimiento suavemente trepidante (lo digo para aleccionar a la que extravió en mí su musicalidad y trepida con más disonancia que un caballo azuzado por una antorcha en las arenas de un país extranjero).

Estaba abrazada al suelo, diciendo un nombre. Creí que me había muerto y que la muerte era decir un nombre sin cesar.

No es esto, tal vez, lo que quiero decir. Este decir y decirse no es grato. No puedo hablar con mi voz sino con mis voces. También este poema es posible que sea una trampa, un escenario más.

Cuando el barco alternó su ritmo y vaciló en el agua violenta, me erguí como la amazona que domina solamente con sus ojos azules al caballo que se encabrita (¿o fue con sus ojos azules?). El agua verde en mi cara, he de beber de ti hasta que la noche se abra. Nadie puede salvarme pues soy invisible aun para mí que me llamo con tu voz. ¿En dónde estoy? Estoy en un jardín.

Hay un jardín.


Las olas - Virginia Woolf

El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada. Poco a poco, a medida que una palidez se extendía por el cielo, una franja sombría separó en el horizonte al cielo del mar, y la inmensa tela gris se rayó con grandes líneas que se movían debajo de su superficie, siguiéndose una a otra persiguiéndose en un ritmo sin fin. Al aproximarse a la orilla, cada una de ellas adquiría forma, se hinchaba y se rompía arrojando sobre la arena un delgado velo de blanca espuma. La ola se detenía para alzarse enseguida nuevamente, suspirando como una criatura dormida cuya respiración va y viene inconscientemente. Poco a poco, la franja oscura del horizonte se aclaró: se hubiera dicho un sedimento depositado en el fondo de una vieja botella, dejando al cristal su transparencia verde. En el fondo, el cielo también se hizo translúcido, cual si el sedimento blanco se hubiera desprendido lo cual si el brazo de una mujer tendida debajo del horizonte hubiera alzado una lámpara, y bandas blancas, amarillas y verdes se alargaron sobre el cielo, igual que las varillas de un abanico. Enseguida la mujer alzó más alto su lámpara y el aire pareció dividirse en fibras, desprenderse de la verde superficie en una palpitación ardiente de fibras amarillas y rojas, como los resplandores humeantes de un fuego de alegría. Poco a poco las fibras se fundieron en un solo fluido, en una sola incandescencia que levantó la pesada cobertura gris del cielo transformándola en un millón de átomos de un azul tierno. La superficie del mar fue adquiriendo gradualmente transparencia y yació ondulando y despidiendo destellos hasta que las franjas oscuras desaparecieron casi totalmente. El brazo que sostenía la lámpara se alzó todavía más, lentamente, se alzó más y más alto, hasta que una inmensa llama se hizo visible: un arco de fuego ardió en el borde del horizonte, y a su alrededor el mar ya no fue sino una sola extensión de oro. La luz golpeó sucesivamente los árboles del jardín iluminando una tras otra las hojas, que se tornaron transparentes. Un pájaro gorjeó muy alto; hubo una pausa: más abajo, otro pájaro repitió su gorjeo. El sol utilizó las paredes de la casa y se apoyó, como la punta de un abanico, sobre una persiana blanca; el dedo del sol marcó sombras azules en el arbusto junto a la ventana del dormitorio. La persiana se estremeció dulcemente. Pero todo en la casa continuó siendo vago e insustancial. Afuera, los pájaros cantaban sus vacías melodías. (fragmento) 1931

Virginia Woolf - Orlando

"Habiendo interrogado al hombre y al pájaro y a los insectos (porque los peces, cuentan los hombres que para oírlos hablar han vivido años su soledad de verdes cavernas, nunca, nunca lo dicen, y tal vez lo saben por eso mismo), habiendo interrogado a todos ellos sin volvernos más sabios, sino más viejos y más fríos -porque ¿no hemos, acaso, implorado el don de aprisionar en un libro algo tan raro y tan extraño, que uno estuviera listo a jurar que era el sentido de la vida?- fuerza es retroceder y decir directamente al lector que espera, todo trémulo, escuchar qué cosa es la vida: ¡ay! no lo sabemos. " (fragmento)

“Cuando los besos saben a alquitrán, cuando las almohadas son de hielo,
cuando el enfermo aprende a blasfemar,
cuando no salen trenes para el
cielo,
a la hora de maldecir,
a la hora de mentir.
Cuando marca sus
cartas el tahúr
y rompe el músico su partitura
y vuelve Nosferatu al
ataúd
y pasa el camión de la basura,
a la hora de crecer,
a la hora
de perder,
cuando ladran los perros del amanecer.”

__

“En la posada del fracaso,
donde no hay consuelo ni ascensor,
el desamparo y la humedad
comparten colchón
y cuando, por la calle,
pasa la vida, como un huracán,
el hombre del traje gris
saca un sucio calendario del
bolsillo y grita
¿quién me ha robado el mes de abril?
¿pero cómo pudo sucederme a mí?
¿quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.”

__

“Cuando agoniza la fiesta
todas encuentran pareja
menos Lola
que se va, sin ser besada,
a dormirse como cada
noche sola
y una lágrima salada
con sabor a mermelada
de ternura
moja el suelo de su alcoba
donde un espejo le roba
la hermosura.
Nadie sabe cómo le queman en la boca
tantos besos que no ha dado,
tiene el corazón tan de par en par y tan oxidado.”

__

“Algunas veces vivo, y otras veces
la vida se me va con lo que escribo,
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo que te arañe el corazón.
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella…, al mar de tu incomprensión.
No quiero hacerte chantaje,
sólo quiero regalarte una canción.”

__

“Desnuda se sentía igual que un pez en el agua,
vestirla era peor que amortajarla,
inocente y perversa como un mundo sin dioses,
alegre y repartida como el pan de los pobres.
No quise retenerla, ¿de qué hubiera servido
deshacer las maletas del olvido?
Pero no sé qué diera por tenerla ahora mismo
mirando por encima de mi hombro lo que escribo.
Le di mis noches y mi pan, mi angustia, mi risa,
a cambio de sus besos y su prisa,
con ella descubrí que hay amores eternos
que duran lo que dura un corto invierno.”

__

“No soporta el dolor, le divierte inventar
que vive lejos, en un raro país,
cuando viaja en sueños lo hace sin mí,
cada vez que se aburre de andar, da un salto mortal.
Cuando el sol fatigado se dedica a manchar
de rosa las macetas de mi balcón
juega conmigo al gato y al ratón,
si le pido “quédate un poco más”, se viste y se va.
Cuanto más le doy ella menos me da
Por eso a veces tengo dudas, ¿no será un tal Judas
el que le enseñó a besar?”